lunes, 1 de julio de 2013

EL ANACORETA Y EL JUEZ SEVERO


Llamó a la puerta del Anacoreta. Se sentía pecador y pasaba el día haciendo penitencia. Dijo:
- Quizá así Dios me perdone y pueda salvarme.
El anciano sonrió, lo hizo sentar y mirándole a los ojos le dijo:
- "Todavía hay demasiada gente que cree que la abnegación cristiana significa renunciar a las mejores cosas de la vida para pagar una deuda a un juez severo del Cielo que tiene derecho sobre nosotros porque hemos pecado y que piensa imponernos un castigo, privándonos de una felicidad a la que, de otro modo, tendríamos pleno derecho".
Se detuvo y añadió:
- Esto no lo digo yo. Lo escribió alguien que dedicó su vida al Señor en un monasterio Cisterciense: Thomas Merton. Y esa imágen de un Dios severo ha alejado mucha gente de la Fe.
Volvió a sonreír y le dijo con ternura:
- Dios no es un juez terrible. Dios es amor. La vida nos trae, sin que las busquemos, las penitencias, las luchas que debemos realizar para salir adelante y para ayudar a los demás. Créeme. Dios es Amor, no un juez severo. Eso no significa que todo vale; que podemos hacer lo que queramos sin preocuparnos. Eso significa, que nuestra penitencia, que el negarnos a nosotros mismos, significa aceptar las dificultades de la vida y luchar para que la de los otros hombres sea mejor. Significa, que el egoísmo, es el verdadero pecado. 
Le puso una mano en el hombro y concluyó:
- Todos somos pecadores. Ama a Dios presente en cada uno de los hombres...y te sentirás perdonado. Dios es un Padre, no un juez.  

domingo, 30 de junio de 2013

SEGUIDORES DE JESÚS


"Cuando ya se acercaba el tiempo en que Jesús había de subir al cielo, emprendió con valor su viaje a Jerusalén. Envió por delante mensajeros, que fueron a una aldea de Samaria para prepararle alojamiento; pero los samaritanos no quisieron recibirle, porque se daban cuenta de que se dirigía a Jerusalén. Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto le dijeron:
– Señor, si quieres, diremos que baje fuego del cielo para que acabe con ellos.
Pero Jesús se volvió y los reprendió. Luego se fueron a otra aldea.
Mientras iban de camino, un hombre dijo a Jesús:
– Señor, deseo seguirte adondequiera que vayas.
Jesús le contestó:
– Las zorras tienen cuevas y las aves nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde recostar la cabeza.
Jesús dijo a otro:
– Sígueme.
Pero él respondió:
– Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre.
Jesús le contestó:
– Deja que los muertos entierren a sus muertos. Tú ve y anuncia el reino de Dios.
Otro le dijo:
– Señor, quiero seguirte, pero deja que primero me despida de los míos.
Jesús le contestó:

– El que pone la mano en el arado y vuelve la vista atrás, no sirve para el reino de Dios." 

De entrada puede parecernos extraño que Lucas haya unido esos pasajes aparentemente dispares. Pero juntos nos indican cómo deben y no deben ser los seguidores de Jesús.
Un seguidor de Jesús debe ser exigente con uno mismo y abierto con los demás.
Los apóstoles quieren hacer bajar fuego del cielo, eliminar, a aquellos samaritanos que no les quisieron recibir. Jesús los regaña. Un seguidor de Jesús no puede ser fundamentalista; no debe condenar a quien no piensa como él. Cuando se colocan las ideas por encima de todo, se cae en el fundamentalismo.
Si en el primer fragmento se muestra la exigencia que tenemos con los demás, en el segundo fragmento vemos las múltiples excusas que encontramos para seguir " a medias" a Jesús. Dejamos la religión en palabras y olvidamos, que en el cristianismo, es el seguimiento a una persona. Los detalles: no tener casa, no despedirse de la familia, no enterrar a los muertos...son sólo imágenes. Lo que Jesús quiere decirnos es que debemos seguirlo íntegramente. Que no valen las medias tintas.
Y nunca debemos olvidar que a Jesús, en esta tierra, lo encontramos en el otro, sobre todo en el pobre y perseguido. Seguir a Jesús es entregarnos y luchar por la justicia. Amar a Jesucristo es amar al otro. Y tener siempre el corazón abierto para acoger a todo el mundo, aunque nos odien o no piensen lo mismo que nosotros.

sábado, 29 de junio de 2013

MÚSICA DEL SÁBADO: JESUS WAS AN ONLY SON

A partir de este sábado os colgaré canciones de ahora, que os pueden servir para dialogar con jóvenes, vuestros hijos o vuestros alumnos. Hoy os dejo con Bruce Springsteen:

viernes, 28 de junio de 2013

EL ANACORETA Y LOS BANCOS


El Anacoreta y su joven seguidor pasaron junto a un grupo de manifestantes, que gritaban ante un Banco contra los desahucios y se quejaban del engaño de las preferentes.
El anciano movió con tristeza la cabeza y dijo:
- Es triste, pero la banca se basa en un principio inmoral. No sólo se enriquecen con el dinero de los demás, sino que cuando lo prestan quieren sacar partido de la necesidad. Ellos tienen un dinero, que además no es suyo, es de los que lo ha depositado allí, prestan, pero no para ayudar, sino para luego tener todavía más dinero. Así cada vez el dinero se concentra más en unas pocas manos. esto es monstruoso.
Sonrió con melancolía y añadió:
- Lo más triste es que los cristianos  aceptamos esta economía, cuando es totalmente a lo que nos señala Jesús. Rezamos cada día "perdónanos nuestras deudas" y ahogamos a los demás con las suyas. Esta petición se aplica al terreno humano, moral y también al económico. ¡Qué lejos estamos del evangelio!

jueves, 27 de junio de 2013

EL ANACORETA Y LOS VALORES


Un grupo de profesores discutía sobre la falta de valores en su alumnos y la dificultad que encontraban para transmitírselos.
El Anacoreta les dijo:
- El problema de los niños y jóvenes es que en su entorno carecen de referentes para los valores. Si no se viven en la familia, en el entorno social, difícilmente los captaron por más que los expliquéis.
Luego añadió:
- Los valores no se transmiten con deducciones abstractas. Los niños han de "sentir" los valores. Eso requiere que en la escuela creemos un entorno que le ayude a vivir, a sentir los valores. Eso requiere, que hemos de ayudar a los padres para que en la familia se cree ese entorno. Eso requiere, que hemos de luchar para que en la sociedad se palpen los valores. No es fácil. Se trata de luchar contra el poder, la violencia, el tener, el egoísmo, el hedonismo, la corrupción. 
Suspiró y concluyó:
- Si nosotros no encarnamos los valores, los niños y jóvenes nunca los harán suyos, por falta de referentes...  

miércoles, 26 de junio de 2013

"JESÚS LLAMA A LA PUERTA DEL CIELO"


Hoy es dejo este poema. A mí me gusta y me conmueve. Es del poeta libanés Khalil Gibran. Pero lo que más me llama la atención, es que lo escribió cuando tenía 12 años. Me gusta la sensibilidad y la exaltación espiritual de un muchacho, que ya era hondamente religioso.

JESÚS LLAMA A LA PUERTA DEL CIELO

¡Padre, padre mío, abre la puerta!
Han venido conmigo hombres magníficos.
Abre la puerta para que podamos entrar.
Todos y cada uno de nosotros somos los hijos de tu corazón.
Abre, padre mío, la puerta.
Padre, padre mío, llamo a tu puerta.
Traigo a un ladrón hoy mismo crucificado juanto a mí.
Pues él también tiene un alma afable,
y desea que lo acojas.
Robó para saciar el hambre de sus hijos.
Pero sé que te va a gustar el brillo de sus ojos.
Padre, padre mío, abre tu puerta.
Te traigo a una mujer que se entregó al amor;
alzaron piedras contra ella, pero
yo conozco tu bondadoso corazón y los detuve.
Aún no se ha marchitado las violetas en sus ojos,
y tu abril sigue viviendo en sus labios.
Sus manos sostienen la cosecha de tus días,
y ahora desea entrar en tu casa.
Padre, padre mío, abre tu puerta.
Te traigo un asesino,
 a un hombre con el rostro ensombrecido.
Él cazó por sus hijos pero lo hizo sin seso.
En sus brazos brillaba el calor del sol,
el jugo de su tierra corría por sus venas;
exigió carne para su gente,
porque la carne le estaba prohibida,
su arco y su flecha fueron demasiado rápidos,
y cometió un asesinato.
Por eso está aquí.
Padre, padre mío, abre la puerta.
Te traigo a un bebedor,
a un mundo sediento de un mundo distinto de este.
Deseaba sentarse a tu mesa , con una copa,
soledad a su diestra
y desesperación a la siniestra.
Miró fijamente el interior de la copa
y vio tus estrellas reflejadas en el vino.
Entonces apuró la copa, porque quería alcanzar 
tu cielo.
Porque quería alcanzar su ser más íntimo.
Pero se perdió por el camino y comenzó a dar
traspiés.
Lo encontré a la puerta de la taberna,padre, lo
recogí del suelo,
y él se vino conmigo, sonriendo la mitad del camino.
Ahora está conmigo,
y sin embargo llora, porque la amabilidad
le conmueve.
Por eso lo traigo a tu puerta.
Padre, padre mío, abre la puerta.
Te traigo a un jugador, a un hombre,
que cambió su cuchara de plata por un sol dorado;
y como si fuera una de tus arañas,
tejió su tela y esperó
a la mosca, que también va a la caza de pequeños mosquitos.
pero perdió, como todos los jugadores,
y cuando lo hallé, vagaba por las calles de la ciudad.
Lo miré a los ojos, y supe que su plata no se había transformado en oro,
el hilo de sus sueños se había roto.
Le ofrecí mi compañía
y le dije: "Observa el rostro de tus hermanos,
observa mi rostro.
Ven con nosotros, nos encaminamos a una tierra fértil
más allá de la colina de la vida.
Ven con nosotros".
Y él vino.
¡Padre, padre mío, has abierto la puerta!
Mira: aquí están mis amigos.
Los he buscado por todas partes;
pero estaban atemorizados y no quisieron acompañarme,
hasta que les revelé tu promesa y tu gracia.
Ahora que has abierto tu puerta,
ahora que has recibido y dado la bienvenida a mis
compañeros,
ya no hay pecadores sobre la tierra,
que no cuenten conmigo y con tu recibimiento.
No existe el infierno, ni el purgatorio;
sólo existes tú y el cielo,
y existe el hombre sobre la tierra,
el hijo de tu venerable corazón.
(Khalil Gibran) 

martes, 25 de junio de 2013

EL ANACORETA Y EL CONSAGRADO


Se acercó un religioso y le pidió un consejo al Anacoreta. El anciano, tras reflexionar unos instantes le dijo:
- Podría decirte muchas cosas, pero hoy se me ocurre esta. Hazte compañero de viaje y escucha humildemente a las personas. Los hombres están desorientados y el religioso, por encima de sus devociones,  debe ayudar a dar sentido a la vida. No debemos creer que somos mejores porque somos consagrados. No debemos estar tan preocupados por nuestra perfección, que olvidemos a los demás. 
Miró a los ojos al religioso y concluyó:
- Hazte compañero de viaje. No temas mancharte con el polvo y el barro del camino. Así nosotros y los demás descubriremos, que Jesús camina a nuestro lado