lunes, 1 de diciembre de 2014

ADVIENTO: TIEMPO PARA LA ENTREGA


Somos antorchas que sólo tenemos sentido
cuando ardemos y somos luz;
somos torrentes de agua viva
nacidos para darnos y no estancarnos.
Líbranos de la prudencia cobarde
que nos hace  evitar cualquier sacrificio.

La vida se entrega con sencillez, sin publicidad,
como el agua de la fuente,
como una madre da el pecho a su hijo,
como el sudor del sembrador...

Entrénanos, Señor, a lanzarnos a lo imposible,
porque tras lo imposible
está tu gracia y tu presencia..
No conocemos el futuro,
nuestro camino está cubierto de niebla,
pero sabemos que Tu estás
y no podemos caer en el vacío.
Por eso queremos seguir entregándonos,
porque Tu estás esperando en la dura noche,
en millones de ojos humanos, repletos de lágrimas...

(Nadie tiene un amor más grande, que el que da la vida por sus amigos) del Evangelio de San Juan.

domingo, 30 de noviembre de 2014

PERMANECER EN VELA


"Por tanto, permaneced despiertos y vigilantes, porque no sabéis cuándo llegará el momento. Esto es como un hombre que, a punto de irse a otro país, deja a sus criados al cargo de la casa. A cada cual le señala su tarea, y ordena al portero que vigile. Así que permaneced despiertos, porque no sabéis cuándo va a llegar el señor de la casa: si al anochecer, a la medianoche, al canto del gallo o a la mañana. ¡Que no venga de repente y os encuentre durmiendo! Y lo que os digo a vosotros se lo digo a todos: ¡Permaneced despiertos!"

La imagen del vigía describe el Adviento. Los cristianos esperamos su venida. Sin embargo, parece que la humanidad se ha quedado dormida. Incluso los que están despiertos pueden estar desconcertados. No saben cuando llegará. Cada año celebramos el Adviento y seguimos sin comprender.
Él llega cada día. Él llega a cada instante. Se nos cansan los ojos oteando el horizonte y no nos damos cuenta de que está junto a nosotros. No nos damos cuenta de que llega en toda persona que se acerca a nosotros. No nos damos cuenta de que está en nuestro interior.
El secreto está en el evangelio de hoy. Se trata de permanecer despiertos. ¿Qué es permanecer despiertos?
Permanecer despiertos es saber mirar. Permanecer despiertos es vivir en su presencia. Permanecer despiertos es analizar las cosas con el corazón. Permanecer despiertos es abrir nuestras puertas de par en par para que Él pueda entrar. Y Él se acerca en la persona del débil, del marginado, del emigrante, del anciano, del desvalido, del enfermo, del que trabaja con nosotros, de nuestra pareja, de nuestros hijos...
No nos extrañemos si la gente se aparta de la Iglesia. Es que estamos dormidos. No importa que organicemos grandes encuentros, ni que realicemos ceremonias solemnes. Si no sabemos ver a Jesús en el otro, estamos dormidos.
Adviento es el tiempo que nos invita a permanecer en vela. Pero todos los días deberían ser Adviento. 

sábado, 29 de noviembre de 2014

RECUERDOS CON MÚSICA: LA MISIÓN


Esta música me recuerda mis primeros viajes a África con Iberia. Luego suprimieron el vuelo a Abidjan y me pasé a KLM, lo que hizo que llegara a Lomé pasando por Amsterdam.
No sé si el piloto pensaba en que la mayoría de los pasajeros éramos misioneros o cooperantes, pero al despegar siempre ponía esta banda sonora.

viernes, 28 de noviembre de 2014

EL CRISTIANISMO Y LA ALEGRÍA


Esta tarde en la televisión hablaban del disco de la Maratón de TV3, que saldrá a la venta, junto con los periódicos, el domingo. Un comentador musical, al hablar de la pieza que cantará Andrea Motis, Aleluya de Cohen, hacía la siguiente observación:
- Hay que entender la palabra Aleluya, que es más profunda que el sentido cristiano de alabanza. es una exclamación de alegría profunda, de alegría del corazón.
Y yo me pregunto: ¿Qué imagen hemos dado del cristianismo, que parece que en él no cabe la alegría profunda? Dejando de lado que esta exclamación es hebrea y que el cristianismo la ha tomado para sus celebraciones litúrgicas, ¿el cristianismo tiene que ser necesariamente triste?
Desgraciadamente, el haber transformado el cristianismo en una serie de deberes externos, en ritos obligatorios, en sermones sobre la condenación eterna, hace que hayamos olvidado el Evangelio. Es cierto que en él no encontramos a un Jesús chistoso, ni riendo a carcajadas continuamente. Lo que encontramos es un Jesús que acoge a todos, con predilección a los que todo el mundo rechaza. Un Jesús que acude a convites y bodas. Un Jesús sereno. Un Jesús que entrega su corazón a los demás. Un Jesús que se deja rodear por los niños. Un Jesús con el corazón alegre.
Pues bien, esa es precisamente la alegría que el comentarista decía que reflejaba la palabra aleluya. Una alegría que brota del corazón. Y esa debe ser la alegría que debemos transmitir los cristianos. 

jueves, 27 de noviembre de 2014

RENUEVA TU ESPERANZA


El domingo comienza el Año Litúrgico y lo hace con el Adviento. Curiosamente es como un otoño inverso. En el otoño la naturaleza va muriendo poco a poco hasta llegar al invierno. En el Adviento la esperanza va creciendo hasta llegar a la venida del Señor. En realidad, aunque ahora le dediquemos un tiempo especial, nuestro corazón siempre está en Adviento, en espera; porque la espera constituye la misma trama de la vida, como escribió E.Debuist. La espera puede ser angustia, desesperación y desembocar en el desánimo.  Pero cuando la espera es esperanza, es ilusión por lo que vendrá, se transforma en audacia .
Adviento es el misterio de la espera y venida de Dios, vivido en la vida de cada día. Es tener la capacidad de ver a Dios encarnado en las personas humildes, en el que se cruza con nosotros o se sienta a nuestro lado en el autobús. 
Adviento es un tiempo que debemos aprovechar para la interiorización. Porque para poder ver nacer a Dios en los demás, debe nacer primero en nuestro corazón.
Os dejo este vídeo, para que lo aprovechéis para tener un momento de interiorización.
En Adviento, renueva tu esperanza.

martes, 25 de noviembre de 2014

EL ANACORETA Y LA SUERTE


Se quejaba de que no tenía suerte y por eso no progresaba en la vida. El Anacoreta y le miró a los ojos y le dijo:
- Si esperamos a la suerte para cambiar las cosas, hay que esperar a que esta llegue; si confiamos en nuestro trabajo y perseveramos en él, las cosas van cambiando poco a poco.

EL ANACORETA Y LA LECTURA DEL EVANGELIO


Aquel hombre dijo al Anacoreta:
- Para qué leer tanto el Evangelio. Siempre dice lo mismo.
El anciano pegó un respingo; luego sonrió y dijo:
- Precisamente, cuando leemos el Evangelio meditándolo, cada vez nos dice algo distinto. No porque el libro cambie, sino porque nuestras circunstancias cambian. 
Se detuvo unos instantes y prosiguió:
- No se trata de interpretarlo a nuestra conveniencia; de buscar excusas a nuestro comportamiento. Si lo leemos intentando buscar la Verdad, la respuesta a nuestras preguntas, encontraremos en él la luz que nos ayudará a crecer y a seguir adelante.
Miró a aquel hombre y concluyó:
- El Evangelio no es una biografía, ni una novela. Es la reflexión de la primera comunidad cristiana sobre las palabra y los hechos de Jesús que habían llegado hasta ellos. Esa reflexión, debemos continuarla en nuestras circunstancias actuales.