sábado, 1 de mayo de 2021

EL ANACORETA Y EL DESPRENDIMIENTO

 


Pasó una caravana y se detuvieron a beber agua de la fuente. Cuando continuaron su viaje, el Anacoreta dijo a su joven discípulo:
- ¿Te has fijado la cantidad de cosas que llevaban? Los hombres, a medida que hemos ido evolucionando, nos hemos rodeado de muchas cosas que creemos imprescindibles.
Se detuvo un instante y luego prosiguió:
- Los hombres, como más primitivos son, menos cosas necesitan. Nuestra sociedad de consumo necesita cada vez más cosas. Cosas que, por culpa de la moda, las usamos solamente un año.
Miró a los ojos del discípulo y añadió:
- Lo peor es, que nos ocurre lo mismo en el apostolado, en la vida espiritual. Para anunciar el Evangelio necesitamos mil y una cosa. Y olvidamos que Jesús mandó a sus discípulos sin nada.
Suspiró y concluyó:
- El desprendimiento ya no es una virtud para nosotros. Nos agarramos a las cosas. Las creemos indispensables. Y esas cosas nos apartan de Jesús. El joven rico no pudo seguirlo, porque tenía muchas cosas. Para seguirlo, sólo hace falta nuestro corazón...Hay que desprenderse de todo.

viernes, 30 de abril de 2021

SER NIÑO ANTE TI


 

Señor, concédeme el don de ser niño
y poder descansar en tu regazo
sin vergüenza y sin miedo,
pues a medida que crecemos
otros intereses nos hacen olvidar
que la confianza y la ternura
son imprescindibles para madurar
y recorrer tus caminos.

Concédeme el don de ser niño
para saber mirar a los demás
con cariño y transparencia,
pues el paso de los años
va cargando nuestra vida
de suspicacias, temores y envidias
que doblan nuestra espalda
y tensionan nuestras entrañas.

Concédeme el don de ser niño
para confiar en los demás
y compartir gratuitamente,
con generosidad y limpieza,
lo que de ti recibo, cada día, para ser feliz;
pues el egoísmo, la avaricia y las comparaciones
apagan todas las estrellas
y encienden nuestras más oscuras vanidades.

Concédeme el don de ser niño;
quítame todo lo que me impide llegar a ti
y me aleja de quienes son niños
y van llenos de carencias y necesidad;
quítame la desconfianza, la doblez y el orgullo
que no acepta perderse entre los más pobres.
¡Que recupere, en el cuerpo y en el espíritu,
la maleabilidad de la niñez para servir!

¡Vuélveme niño otra vez!

Y si así no logro alcanzarte
o no logras retenerme,
o no me dejo querer,
o no aprendo a servir,
o creo que soy más y mejor,
o no me doy a los que tú quieres,
vuélvete, Señor, a mí
y háblame como una madre habla a su bebé.

(Florentino Ulibarri, "Al calor de tu Evangelio", Colección feadulta.com)

jueves, 29 de abril de 2021

EL ANACORETA Y LA LECCIÓN DE LOS PROBLEMAS




 Llegó acompañada de una amiga. Ella sola nunca lo habría hecho. Llevaba meses bajo una fuerte depresión. No salía de casa. Dormía de día y se pasaba las noches en vela. Fue su amiga la que empezó a hablar:
- Está desesperada. El chico con quien salía, tras dejarla embarazada, la ha abandonado.
Era una adolescente. Con un hilo de voz fue ella la que continuó:
- Lo peor es que mis padres me han hecho abortar. Yo quería ese niño. Era mi hijo, pero para mis padres era más importante el que dirían los otros. Todo ha sido por mi culpa...
El Anacoreta guardó silencio mientras tomaba la mano de la chica entre las suyas. Luego dijo:
- Yo no soy nadie para juzgarte y entiendo tu sufrimiento, pero te diré algo que creo muy importante.
Volvió a callar. Luego, mirándola a los ojos y sin dejar de tener la mano de la muchacha entre las suyas, prosiguió:
- Los problemas no deben hundirnos. Es inútil estar lamentándose y dando vueltas continuamente a los errores que hemos cometido. Esto no arregla nada. Lo que hemos de hacer es sacar la lección que lleva el error cometido. Descubrir en qué nos equivocamos. Mirar cuál habría sido lo correcto. Y  aprender para el futuro. Porque nunca debes pararte. La vida sigue y tienes mucho futuro por delante. En ese futuro hay personas que dependen de ti. Sé fuerte...Los problemas son lecciones que nos va dando la vida... 


miércoles, 28 de abril de 2021

EL ANACORETA Y LA LUZ DEL EVANGELIO

 


Descansaban a la sombra de la palmera, cuando el Anacoreta dijo:
- La luz que ha de guiarnos es el Evangelio.
Aguardó el discípulo en silencio a la espera de lo que diría el anciano. Este prosiguió:
- A Dios sólo podemos conocerlo que a través de Jesús. Y sólo podemos conoce a Jesús que a través del Evangelio. Allí encontramos lo que hizo y lo que dijo. 
Guardó otro tiempo de silencio y continuó:
- Jesús nos muestra a Dios como un Padre que nos ama. Es allí que nos dice que todos somos hermanos. Allí encontramos a un Jesús que es Verdad, Camino y Vida...Un Jesús que es entrega total...
Miró al horizonte y concluyó:
- Por eso debemos meditar cada día el Evangelio...Buscar en él las respuestas a lo que nos acontece...Allí Jesús hablará a nuestro corazón y nos indicará el camino que debemos seguir... 

martes, 27 de abril de 2021

EL ANACORETA Y LA GENTE SENCILLA

 


Llegó hablando de robos, crímenes, corrupción...:
- El mundo está hecho un desastre. Está lleno de malas personas.
El Anacoreta le ofreció asiento, le trajo un vaso de agua y le dijo:
- Pues yo creo que deberíamos dar gracias a Dios por la cantidad de gente sencilla y buena que nos rodea.
Guardó un rato de silencio antes de continuar:
- No sale en la prensa ni en la TV. Nadie os los señalará en las redes de internet. Sin embargo hay mucha más gente buena que mala. Personas que están a nuestro lado con sus corazones abiertos; que nos hacen reír; que aparecen si llamarlas cuando las necesitamos; que nos ayudan sin pedir nada a cambio; que se sacrifican por los demás sin hacer ninguna propaganda...
Miró al visitante y concluyó:
- Son gente sencilla. Por eso no salen en la prensa, ni en la TV, ni en las redes...No interesan. Sin embargo son ellas las que hacen cambiar nuestra sociedad, las que nos mantienen la esperanza. Intentemos nosotros ser una de esas personas...

lunes, 26 de abril de 2021

EL ANACORETA Y LOS CORAZONES

 


Aquel día, durante un descanso, el discípulo preguntó al Anacoreta:
- ¿Qué es más importante, el corazón o el cerebro, las emociones o las ideas?
El anciano guardó más tiempo de silencio del habitual antes de responder. Mirando a la lejanía dijo:
- Difícil pregunta. Podría responderte que ambas son importantes...pero esto no resolvería la cuestión.
Volvió a guardar silencio. Luego, mirando fijamente al joven, prosiguió:
- Las ideas son muy importantes. Nuestros actos deben estar precedidos siempre por la reflexión. Llevarnos solamente por las emociones puede hacernos cometer grandes errores. Pero...las ideas sin emociones, sin pasión, sin corazón...son frías y también nos pueden llevar al error, aunque la cosa parezca razonablemente perfecta y lógica...Por eso es tan importante el corazón.
Colocó una mano sobre el hombro del discípulo y concluyó:
- Pero no todos los corazones son iguales. Hay corazones que todo lo guardan para ellos. Parecen amar, pero...en realidad sólo se aman a sí mismos. Todo lo hacen, aunque sean obras de caridad y de entrega a los demás, para hacer crecer su ego. Hay corazones que son abiertos; en los que puedes entrar y hallar cobijo. Corazones que todo lo comparten y no se quedan nada para ellos...Las ideas, con un corazón así, las dos cosas, es lo que debemos alcanzar...

domingo, 25 de abril de 2021

AMOR QUE TRANSFORMA EL MUNDO




 En aquel tiempo, dijo Jesús: "Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir el lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.
Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que al Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre."

"Con la palabra «pastor» se designaba en el Antiguo Oriente con frecuencia también a los reyes. Entre los egipcios, los reyes egipcios eran representados con los dos distintivos del pastor: el azote (o espantamoscas) y el cayado. Tanto en el arte de Mesopotamia como en el griego se encuentra la figura del pastor llevando a hombros un cordero; el dios griego Hermes fue representado llevando un carnero. Los cristianos utilizaron esta imagen para representar a Jesús, como buen pastor.
En el Antiguo Testamento Dios le encomienda a David la tarea de pastorear a su pueblo Israel (2Sam 5,2) y los príncipes del pueblo se comparan con frecuencias con pastores. Ezequiel contrapone los dirigentes de Israel -que se apacientan a sí mismos en lugar de apacentar a sus ovejas- con el Señor, como modelo de pastor: «Como sigue el pastor el rastro de su rebaño cuando las ovejas se le dispersan, así seguiré yo el rastro de mis ovejas y las libraré sacándolas de todos los lugares por donde se desperdigaron un día de oscuridad y nubarrones» (Ez 34,1-10.12).
El evangelista Juan presenta a Jesús como «buen pastor», o por dar una traducción más adecuada, como «modelo de pastor». El pastor modelo se define porque da su vida en función de las ovejas. Quien no ama a las ovejas hasta ese extremo no es buen pastor. El pastor aparece en el evangelio de hoy por oposición al asalariado o mercenario que apacienta a las ovejas por dinero; el asalariado cuando viene el peligro (el lobo) deja que mueran las ovejas.
La relación del pastor-Jesús con las ovejas-pueblo es una relación personal y recíproca de conocimiento profundo e íntimo (conozco a las mías y ellas me conocen a mí). Conocer a Jesús significa experimentar su amor e identificarse con su persona y actividad. Esta relación de conocimiento-amor es tan profunda que Jesús la compara a la que existe entre él y el Padre, basada también en la comunidad de Espíritu, que crea la unidad de designio y de propósito.
Pero el rebaño de Jesús no se limita al pueblo de Israel, pues Jesús proclama que tiene otras ovejas que no son de ese recinto, palabra que designa el atrio del templo o, más ampliamente, a la institución judía, en la cual se han arrogado los puestos de poder unos individuos que carecen de todo derecho a ello y que son en realidad explotadores (ladrones) que usan de la violencia (bandidos) para someter al pueblo, manteniéndolo en un estado de miseria (cf. Jr 2,8; 23,1-4; Ez 34,2-10; Zac 11,4-17). Son esa gente que ha convertido la casa de su Padre en casa de negocios (Jn 2,16).
Él tiene otras ovejas que no son del pueblo de Israel, pues pertenecen al mundo pagano y ha venido para formar una nueva comunidad humana que no se limita ya a los judíos, sino que se extiende a todos sin distinción de raza, credo o estatuto social.
Jesús, el modelo de pastor, demuestra que es el verdadero pastor porque entrega su vida por las ovejas. Ante su auditorio de dirigentes judíos (v. 19) que lo odian e intentan matarlo, Jesús afirma que es precisamente su prontitud para desafiar la muerte lo que hace manifestarse en él el amor del Padre.
Jesús se entrega a sí mismo y así se recobra, porque al darse él mismo hace suyo el dinamismo de amor del Padre y de esta manera realiza su condición de hijo, adquiriendo la plenitud del propio ser. La demostración continua de amor del Padre se realiza en la presencia y actividad incesante del Espíritu en Jesús y se manifiesta en su obrar.
Como Jesús, quien se da a sí mismo por amor no lo hace con la esperanza de recobrar la vida como premio a ese sacrificio (mérito), sino con la certeza de poderla tomar de nuevo, por la fuerza del amor mismo. Donde hay amor hasta el límite hay vida sin límite, pues el amor es fuerza de vida. Dar la vida significa creer hasta el fin en la verdad y potencia del amor.
Jesús afirma su absoluta libertad en su entrega. Nadie puede quitarle la vida, él la da por propia iniciativa. Indica así que, aunque sean las circunstancias históricas las que van a llevarlo a la muerte, eso puede suceder porque él ha hecho su opción de llegar hasta el fin.
El Padre, que ama a Jesús, le deja plena libertad; como Hijo, Jesús dispone de sus actos (Está en mi mano entregarla, etc.; cf. 3,35). La relación entre Jesús y el Padre no es de sumisión, sino de amor que identifica. El mandamiento del Padre no es una orden, sino un encargo; formula el designio común del Padre y Jesús, que nace de su comunión en el Espíritu (5,30). El evangelista utiliza el término "mandamiento" para oponerlo a los de la antigua Ley. Moisés recibió muchos (Éx 24,12; Dt 12,28, etc.), Jesús uno solo, el del amor hasta el extremo, el mismo que será propuesto a la humanidad (12,49; 13,34).
Y este pastor modelo -que es Jesús-, es también según Pedro en el libro de los Hechos, «la piedra que desechasteis vosotros , los arquitectos y que se ha convertido en piedra angular» de la comunidad." (Koinonía)