sábado, 12 de marzo de 2022

BUSCAR LA PERFECCIÓN

 


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿Qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿Qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto."

Jesús nos sigue enseñando que lo fundamental es el Amor. Y no un amor a los cercanos, a los nuestros...Un amor incluso a los enemigos.
Nos pide que seamos perfectos como el Padre. Ciertamente nunca lo conseguiremos, pero debe ser el horizonte hacia el que nos dirigimos. Y la manera mejor de hacerlo, es con el Amor universal, a todos.

"«Ser perfectos como el Padre celestial es perfecto», constituye la esencia del proyecto del Reino, así como del nuevo modelo de sociedad que practica la misericordia y la justicia. Sólo imitando al Padre en esa perfección en el amor podremos hacer realidad sociedades alternativas. Si hasta entonces era suficiente la observancia perfecta de la ley para alcanzar justicia, ahora ésta deberá ser superior a la de los escribas y fariseos en la defensa y promoción de una vida digna para toda persona. A la Iglesia no se le pide anular lo mejor de la tradición pero sí redescubrir su verdadera misión, oculta por el ritualismo y legalismo. A través de la antítesis, «Habéis oído que se dijo…pero yo os digo», Jesús devuelve a los mandamientos su sentido original: el servicio a la vida, la justicia, el amor y la verdad. Perfección no es pulcritud o pietismo, es recordar que nuestra vida y esfuerzos, sin su gracia, son estériles. ¿Te motiva la invitación de Jesús al amor pleno? ¡Abrázala!" (Koinonía)

viernes, 11 de marzo de 2022

EL ESPÍRITU DE LA LEY

 


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena del fuego.
Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto."


Para los fariseos, lo importante era el cumplimiento literal de la ley. Jesús nos indica que lo importante es el espíritu de la letra. Va más lejos. No se queda en las palabras. Y sobre todo, para Jesús, las personas están por encima de la ley. Si cumplimos la ley, pero despreciamos al otro, en realidad no la estamos cumpliendo. Si usamos la ley para olvidar al otro, la estamos pervirtiendo. Porque para Jesús, por encima de todo está el Amor.

"Como el texto de ayer, la unidad literaria a la que pertenece este relato refiere las actitudes necesarias para formar parte del proyecto del Reino, es decir, este mundo a la manera de Dios: la sinceridad, la misericordia, la reinterpretación de Ley, la vida justa, que debe ser mayor y más perfecta que la de los fariseos y doctores de la Ley. El texto refleja las tensiones generadas en la comunidad mixta de Mateo (judíos y gentiles conversos)por querer someter la novedad del Evangelio a las formas y contenidos del Antiguo Testamento y al legalismo dominante. Jesús nos propone un nuevo modelo de sociedad: fundada en el perdón, suprimiendo el odio y la venganza; que las relaciones entre los hermanos no sean desde el poder sino desde el servicio y que se aborden de manera nueva los conflictos de la vida común. Lo radicalmente novedoso es que de ahora en adelante la intención también cuenta y el culto no se puede desligar de ella. ¿Valoras la intencionalidad en tus acciones?" (Koinonía)

jueves, 10 de marzo de 2022

SABER PEDIR




 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡Cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden! En resumen: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la Ley y los profetas."

Hemos oído que la oración de petición es de segunda categoría. Sin embargo Jesús nos dice que debemos pedir. El Padre ya sabe lo que necesitamos, pero quiere que se lo pidamos. Y lo más importante, hemos de saber pedir. Tenemos que ver qué es lo que realmente nos conviene. Y, sobre todo, saber dar, también nosotros, a los que nos piden.

"Hay ciertas actitudes o disposiciones que son necesarias en todos aquellos que quieran tomar parte en el Reino. Actitudes esenciales al seguimiento de Jesús y que Mateo ubica en el contexto del denominado Sermón del Monte. El proyecto humanizador de Jesús parecía inalcanzable para quienes lo seguían, sintiéndose desbordados por sus exigencias. Tres actitudes son necesarias para disipar esos temores: 1) No tener miedo de pedir al Buen Dios lo necesario para cumplir su voluntad; 2) La confianza en Él, como hijos e hijas que somos, confiando en su Providencia y… 3) Como resultado de esa confianza, la disposición de hacer a los otros lo que nosotros esperaríamos de ellos. Todo en el marco de una oración y comunión perseverantes, expresión de nuestro compromiso con el proyecto de las Bienaventuranzas y el deseo de tomar parte en él, así como la conciencia de que, sin su ayuda, nada podemos. ¿Confías en aquel a quien le oras o te aferras a tus propias seguridades? ¡Haz el bien y hazlo bien!" (Koinonía)

miércoles, 9 de marzo de 2022

JESÚS ES EL SIGNO

 


En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: "Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás."

Pedimos señales y no nos damos cuenta de que Jesús es el signo. Con su vida nos señala el camino hacia el Padre. Una vida entregada al más débil, al pecador, al enfermo...Ese ha de ser el camino del cristiano. Saber ver a Dios en los demás, en los pobres, en los que sufren.

"La verdadera conversión reclama la fe como garantía de autenticidad. Los ninivitas vieron el signo de Jonás y creyeron; los compatriotas de Jesús vieron los signos que él hizo y no le creyeron. En los versículos previos, Jesús había elogiado a los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen. Y luego dijo a sus discípulos: «Dichosos vosotros porque otros quisieron ver lo que vosotros estáis viendo y no lo vieron, y oír lo que vosotros estáis oyendo y no lo oyeron». . No basta con ser miembros de un pueblo o de una determinada Iglesia, ser católico o evangélico, practicante o no. Si no hay una sincera conversión y adhesión vital a Jesús y a su causa, estamos privados de Salvación. Los que nos denominamos creyentes practicantes, nos inmunizamos contra las exigencias del Evangelio creyéndonos los consentidos de Dios. No despreciemos los signos que Dios nos envía, invitándonos a la conversión y a cooperar en su obra salvadora-humanizadora. ¿Vives en conversión permanente como respuesta a tu fe? " (Koinonía)

martes, 8 de marzo de 2022

NUESTRA ORACIÓN

 


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros rezad así: "Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno." Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas."

"La oración del Padrenuestro es una síntesis de la experiencia espiritual de Jesús, desarrollada en forma de catequesis programática sobre la que estamos llamados a construir nuestra propia espiritualidad. En toda su estructura, en cada una de sus siete peticiones (según la versión de Mateo), se pueden constatar experiencias centrales en la vida de Jesús: 1) La experiencia de filiación con Dios, el «Abba»; 2) La trascendencia a lo puramente terrenal; 3) La santificación de Dios en sus criaturas; 4) La certeza de su Reino; 4) El cumplimiento del querer de Dios entre nosotros; 5) La preocupación por el pan en las mesas cotidianas; 6) El perdón recíproco; 7) Las tentaciones y la experiencia del mal que nos asechan. Todas son experiencias vividas por Jesús, con gran intensidad en el día a día, que luego resuenan en su oración y, por tanto, no están aisladas de la realidad sino más bien arraigadas en ella y reflejan lo que lo movía por dentro. ¿Qué alimenta tu espiritualidad?" (Koinonía)

lunes, 7 de marzo de 2022

LOS VERDADEROS SEGUIDORES DE JESÚS

 


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme." Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿Cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿Cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿Cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" Y el rey les dirá: "Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis."
Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis." Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿Cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?" Y él replicará: "Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna."

Jesús se identifica con los pobres. Este texto es claro. Lo que hacemos a un pobre, es a Él que se lo hacemos. Y esto, tanto si somos conscientes de ello, como si no. De ahí que hay personas, que sin saberlo, están más cerca de Él que otros que creemos ser sus seguidores. 

"La santificación del nombre de Dios siempre estuvo ligada en la Biblia a la suerte de los pequeños del pueblo. El divorciar la fe de la vida cotidiana, reduciéndola a los espacios cultuales, nos ha hecho indiferentes ante el sufrimiento y miseria de millones de seres humanos. Vacunados contra las injusticias y desigualdades, que ya no nos conmueven ni inquietan, no caemos en cuenta de que “tomar el nombre de Dios en vano” es también ofender la dignidad de sus pobres, al ser indiferentes a su suerte. El evangelio no deja lugar a dudas: en su dignificación y reivindicación nos jugamos no sólo el nombre de cristianos sino la Salvación. La esperanza de vida de los empobrecidos nos compromete. ¿Qué lugar ocupan los empobrecidos en tu vida?" (Koinonía)

domingo, 6 de marzo de 2022

LAS TRES TENTACIONES

 


En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo.
Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre.
Entonces el diablo le dijo: "Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan." Jesús le contestó: "Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre»".
Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: "Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mí, todo será tuyo."
Jesús le contestó: "Está escrito: «Al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto»". Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: "Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti», y también: «Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras»".
Jesús le contestó: "Está mandado: «No tentarás al Señor, tu Dios»".
Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.

"Parece que la fuente Q –en la que el evangelio de Lucas se inspira– expresó en tres tentaciones, inspiradas en las tentaciones del pueblo en el desierto, las tentaciones que habría experimentado Jesús en su ministerio. Allí donde Israel no supo hacer la voluntad de Dios, Jesús surge fiel, verdadero “Hijo” como ya el Bautismo lo había mostrado. Esto confirma la intención cristológica del relato, y también su probable intencionalidad polémica con el Israel de su tiempo.
Dado que la primera hace referencia a la “palabra de Dios”, la segunda a lo político, y la tercera al Templo, algunos han pensado que se estaría ante una triple tentación profética, real y sacerdotal, pero no parece que eso esté en juego aquí. Sólo la tentación real aparece clara, mientras que la profética y más aún la sacerdotal no se revelan, más aún, parecen muy improbables. Las respuestas apuntan en otra dirección.
En el relato de Lucas, a diferencia del de Juan, Jesús va del desierto a la ciudad, y en la ciudad comienza su ministerio, como en la ciudad culminará todo para desde allí comenzar, siempre conducido por el Espíritu el tiempo nuevo de la Iglesia. En la primera tentación, el diablo no discute que Jesús sea el Hijo de Dios –lo da por supuesto–; lo tienta a convertir en pan una piedra ya que, lógicamente, tiene hambre tras cuarenta días ayunando. Más que un “nuevo pueblo”, Jesús es “hijo de Dios”, “el Hijo de Dios”. ¿Por qué Jesús no obra el milagro? Porque los milagros que Jesús hace son siempre para los otros, como la multiplicación de los panes: allí Jesús mismo se preocupa: “denles ustedes de comer” (9,13).
La segunda es la tentación del poder (exousía) político. En tiempos donde todo el mundo conocido está sometido al imperio romano, se puede ver de un golpe de vista todo: el imperio mismo es diabólico y perverso. E idólatra.
La tercera tentación no sólo tiene como característica que ocurre en Jerusalén, sino también que el diablo cita la Escritura. La Escritura mal citada, o mal leída, también puede ser diabólica, o idolátrica. Por otra parte, Jesús deja muy claro que su ministerio es para otros, no para él. No trata de salvarse a sí mismo, como tampoco en la cruz: “si eres... sálvate”, y no se bajó de la cruz (23,35.37.39).
Como dos rabinos, Jesús y el diablo discuten con citas bíblicas. Y nos queda claro que es falso servidor de Dios el que se sirve de su ministerio en su propio provecho, que no es propio de los fieles a Dios reclamar milagros ya que Dios puede salvar sin necesidad de estas obras “maravillosas” o “teatrales”. Jesús nos muestra -con su vida- el camino de la obediencia de hijo conducido por el espíritu.
El evangelio de Lucas, nos pone a Jesús en paralelo con el pueblo de Israel. En las mismas circunstancias en las que el pueblo fue infiel, Jesús sale adelante; y para resaltar el paralelo entre ambas situaciones, el evangelista recurre al desierto y a citas del Deuteronomio. Allí donde Israel cayó, allí Jesús sale adelante. Más que un acontecimiento es una plataforma, un programa: unidos a Jesús nada tenemos que temer, sólo el amor cuenta. Deberíamos aprovechar la Cuaresma para revisar cuántos desencuentros, cuántas infidelidades, cuántas injusticias... Pero, al revisarlas, corregirlas; es que la Cuaresma es tiempo de conversión, y conversión significa caminar, camino de vuelta al Padre.
Mientras el pueblo de Israel, en la tentación, no fue fiel y cedió, ahora nos encontramos a Jesús en la misma situación, en la misma tentación. ¡Y triunfa! Jesús aparece en el Evangelio de hoy como el que vence la tentación. Porque es posible vencerla. Muchas voces, de dentro y de fuera buscan separarnos de Dios, de sus proyectos, de sus caminos. Pero hay una voz más fuerte, más firme, que puede vencer esas otras voces si disponemos el corazón para escucharla. Hace falta tener un oído muy fino, un silencio atento, un corazón dócil." (Koinonía)