jueves, 1 de enero de 2015

FELIZ 2015


Os deseo a todos, un año estupendo en todos los sentidos. Alguien dirá que esto nos lo deseamos todos los inicios de año y luego las cosas van como van. Unos comiendo las uvas y levantando las copas de cava, otros quizá en una iglesia rezando al pasar de año, algunos en una cama de hospital o junto a un enfermo...,todos esperamos del año entrante lo mejor. El que acaba de pasar nos ha decepcionado. Hay quien tiene toda la razón, porque han perdido un ser querido, se han quedado sin trabajo o han contraído una grave enfermedad. Pero la mayoría nos decepcionamos porque esperábamos cosas extraordinarias y esto nos ha hecho pasar por alto cantidad de cosas buenas que nos han sucedido. Si hacemos el baremo correctamente, seguro que el balance es positivo en mucho. 
Ya no se estila bendecir. Pero hoy es un día para bendecir y ser bendecidos. Etimológicamente significa "decir bien", hablar bien del otro. Es decir desearle todo lo bueno, lo mejor al otro. Es desearle la plenitud. Pues bien, eso es lo que os deseo a todos y espero me lo deseéis también a mi. Una bendición y un abrazo a todos.
La Iglesia dedica el primer día del año a la Madre de Dios. Os dejo este vídeo la Hna. Regina del Monestir de Sant Benet de Montserrat.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

SABOREAR EL TIEMPO


Esta noche el año 2014 nos dice adiós y llega el 2015. Estamos en una sociedad, desde que empezó la industrialización en que se considera el tiempo, oro.  Y esto lo traducimos en la velocidad, la inmediatez, la hiperactividad. Debemos hacer las cosas rápidamente, saberlo todo al instante, hacer muchas cosas...Queremos visitarlo todo, disfrutarlo todo, conocerlo todo. Estamos tan obsesionados por el tiempo, que no nos damos cuenta que lo malgastamos.
El camino real, y, quizá, la resolución que deberíamos hacer esta noche, es el de saborear el tiempo. Luchamos contra el tiempo, intentamos llenarlo, y lo que debemos hacer es vaciarlo Llenarlo de contemplación. Hacer menos cosas, pero disfrutarlas más. En caso contrario convertimos al tiempo en un enemigo, en un déspota que nos oprime y no nos deja hacer todo lo que queremos...Para ello debemos afrontar el tiempo con paciencia, con serenidad. El tiempo se acaba, pues se trata de saborearlo...

martes, 30 de diciembre de 2014

PARÁBOLA (46)


Se me mostró una veleta que se movía constantemente. Y escuché estas palabras:
- No creas que la veleta es libre. Por más que se mueva, no va a ningún lado.

lunes, 29 de diciembre de 2014

NOCHE DE RECUERDOS


Navidad es una noche de recuerdos. A veces intentamos ahogarlos con el ruido, la comida, la bebida..., pero siguen ahí. Y cuando nos quedamos solos vuelven a aparecer. Se recuerda a las personas queridas que hemos perdido, que otras Navidades estaban con nosotros: un hijo, un marido, una esposa, un amigo...
Yo también tengo esos recuerdos. Mis padres que ya no están. Una persona que pudo estar, pero nunca estuvo, porque un día tuve que escoger y siempre te queda la duda de si acertaste o no. Pero sobre todo me vienen a la memoria mis Navidades en África. Aquella iglesia repleta la Misa del Gallo, sudando a más de 30 grados y 90% de humedad, mientras cantábamos que el Niño tiritaba de frío en el pesebre. Aquellos niños ilusionados viniendo a buscar una bolsa de arroz para celebrar la Navidad, como si fueran a un restaurante con estrellas Michelin. Una Nochebuena, qué casualidad, me trajeron una muchacha de parto. La comadrona del poblado me dijo que el niño tardaba demasiado en salir y que tenía que llevarla al hospital de Afanyan, de San Juan de Dios, a 30 Km. Como solía ocurrir, a los pocos kilómetros, a causa del traqueteo del coche (durante la estación seca la pista se convierte en una superficie ondulada), el niño nació. Y allí, con un cordel que siempre llevaba en el coche por experiencia, hice las dos ligaduras y corté el cordón umbilical. Luego seguimos al hospital. Allí, con la hermana Josefa, la comadrona  del hospital, acabamos de lavar al niño y esperamos que la madre expulsara la matriz y estuviera bien. Cuando hice el comentario de que nos habíamos perdido la Misa del Gallo, la madre Josefa me dijo:
- Pero,¿no ves que acabamos de presenciar la verdadera Navidad? Esto ha sido la verdadera Misa del Gallo. Aquí tenemos a María y a Jesús.  

domingo, 28 de diciembre de 2014

LA FAMILIA ES EL AMOR


"Cuando se cumplieron los días en que ellos debían purificarse según manda la ley de Moisés, llevaron al niño a Jerusalén para presentarlo al Señor. Lo hicieron así porque en la ley del Señor está escrito: “Todo primer hijo varón será consagrado al Señor.” Fueron, pues, a ofrecer en sacrificio lo que manda la ley del Señor: un par de tórtolas o dos pichones.
En aquel tiempo vivía en Jerusalén un hombre llamado Simeón. Era un hombre justo, que adoraba a Dios y esperaba la restauración de Israel. El Espíritu Santo estaba con él y le había hecho saber que no moriría sin ver antes al Mesías, a quien el Señor había de enviar. Guiado por el Espíritu Santo, Simeón fue al templo. Y cuando los padres del niño Jesús entraban para cumplir con lo dispuesto por la ley, Simeón lo tomó en brazos, y alabó a Dios diciendo:
Ahora, Señor, tu promesa está cumplida:
ya puedes dejar que tu siervo muera en paz .
Porque he visto la salvación
que has comenzado a realizar
ante los ojos de todas las naciones,
la luz que alumbrará a los paganos
y que será la honra de tu pueblo Israel.
El padre y la madre de Jesús estaban admirados de lo que Simeón decía acerca del niño. Simeón les dio su bendición, y dijo a María, la madre de Jesús:
– Mira, este niño está destinado a hacer que muchos en Israel caigan y muchos se levanten. Será un signo de contradicción que pondrá al descubierto las intenciones de muchos corazones. Pero todo esto va a ser para ti como una espada que te atraviese el alma.
También estaba allí una profetisa llamada Ana, hija de Penuel, de la tribu de Aser. Era muy anciana. Se había casado siendo muy joven y vivió con su marido siete años; pero hacía ya ochenta y cuatro que había quedado viuda. Nunca salía del templo, sino que servía día y noche al Señor, con ayunos y oraciones. Ana se presentó en aquel mismo momento, y comenzó a dar gracias a Dios y a hablar del niño Jesús a todos los que esperaban la liberación de Jerusalén.
Cuando ya habían cumplido con todo lo que dispone la ley del Señor, regresaron a Galilea, a su pueblo de Nazaret. Y el niño crecía y se hacía más fuerte y más sabio, y gozaba del favor de Dios."

El domingo que cae en la octava de Navidad es el de la Sagrada Familia. El evangelio nos muestra a José y María cumpliendo el precepto de consagrar a su hijo primogénito, Jesús, a Dios. Se encuentran con la sopresa de que dos ancianos, Simón y Ana, les indican lo que será aquel niño. Tras los elogios, lo presentan como signo de contradicción. Para María una espada que atravesará su alma.
Empezamos con una constante en Jesús. La sencillez. La ofrenda que entregan sus padres por Él, es la de los pobres: dos tórtolas. Y los que lo reconocen son dos ancianos a los que seguramente nadie hizo caso, pensando que ya no sabían lo que se decían. A Jesús sólo podemos hacercarnos a través de la sencillez.
Es bueno que reflexionemos hoy sobre la familia. Se levantan voces culpando de los males de nuestra sociedad  a la desestructuración del modelo tradicional de la familia. Pero, ¿la familia es una estructura? En ese caso, la familia de Jesús no es muy normal. Jesús no es hijo de José y el evangelio, fuera de la infancia, la figura de José desaparece totalmente. E incluso Jesús llega a decir que su familia son aquellos que escuchan su palabra y la siguen.
No, el problema de la familia no es que la madre haya entrado en el mundo laboral que antes realizaba solamente el padre. El problema de la familia no es su estructura. Es la falta de amor. Lo que debe unir a una familia es el amor, no una estructura. El amor entre sus miembros es el que los une. Y ese amor es el que se trasladará a toda la sociedad.  

sábado, 27 de diciembre de 2014

viernes, 26 de diciembre de 2014

LÁGRIMAS EN EL PORTAL


Lo dijo ayer el Papa Francisco en su mensaje de Navidad: "Hay muchas lágrimas este año junto a las lágrimas del Niño Jesús."
Y es que no podemos olvidar las lágrimas cercanas y las lejanas a nosotros. La gente que se pone a llorar cuando oye decir que la crisis ha acabado y ellos están a punto de ser deshauciados. La gente, que "aunque sabe cocinar", sigue acudiendo a los comedores sociales. La gente que sigue durmiendo en la calle...Las personas que viven en países azotados por el Ébola. Los perseguidos en Irak, Afganistán, Pakistán, Siria cristianos o musulmanes, porque no piensan como el Califato. Los Palestinos de Gaza que no pueden volver a su casa, porque la han destruido. Los olvidados de conflictos que siguen en marcha, pero ya no salen en los medios de comunicación. Las personas que se sienten solas o que por primera vez encuentran a faltar  en estas fiestas a alguien muy próximo...
Estas y muchas más, son las lágrimas que acompañan a las de Jesús en el pesebre. Y no podemos mirar para otro lado, porque poco o mucho, algo podemos hacer para enjugarlas......