sábado, 18 de septiembre de 2021

TENEMOS QUE DAR FRUTO

 


En aquel tiempo, se le juntaba a Jesús mucha gente y, al pasar por los pueblos, otros se iban añadiendo. Entonces les dijo esta parábola: "Salió el sembrador a sembrar su semilla. Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso y, al crecer, se secó por falta de humedad. Otro poco cayó entre zarzas, y las zarzas, creciendo al mismo tiempo, lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y, al crecer, dio fruto el ciento por uno." Dicho esto, exclamó: "El que tenga oídos para oír, que oiga."
Entonces le preguntaron los discípulos: "¿Qué significa esa parábola?" Él les respondió: "A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de Dios; a los demás, sólo en parábolas, para que viendo no vean y oyendo no entiendan. El sentido de la parábola es éste: La semilla es la palabra de Dios. Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven. Los del terreno pedregoso son los que, al escucharla, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan. Lo que cayó entre zarzas son los que escuchan, pero, con los afanes y riquezas y placeres de la vida, se van ahogando y no maduran. Los de la tierra buena son los que con un corazón noble y generoso escuchan la palabra, la guardan y dan fruto perseverando."

"Decía el Papa Juan Pablo II que vivimos en un mundo complejo y fragmentado. Comprobamos que la realidad es compleja. No hay un debate académico, político, económico o ecológico que no hable de los diversos riesgos y amenazas por las que pasa este mundo y del colapso de un sistema socio-económico que no es el más amigable con gran parte de la humanidad y del planeta. En este escenario, la palabra de Dios cae como semilla para dar fruto, a pesar de las dificultades y desesperanzas. Durante varios días del mes hemos meditado esta unidad literaria de San Lucas y hemos estado atentos a las enseñanzas y obras de Jesús en medio de sus paisanos. Ahora en la parábola del sembrador con su explicación exige de nuestra parte, como seguidores del Maestro, hacer germinar los frutos de justicia y de solidaridad como él. Que forjemos una espiritualidad y una convicción sólida en esa Palabra, en ese proyecto de salvación con el único objetivo de implantar la soberanía de Dios, cuidando de la vida." (Koinonía)

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