lunes, 19 de enero de 2015

¿UN FENÓMENO SOCIAL?


Lo peor que le puede suceder a la religión, es que se convierta en un fenómeno social. Entonces la asociamos a nuestra cultura, a nuestra "tribu". Se transforme en algo rutinario; "siempre se ha hecho así"; es la "esencia de nuestro pueblo". Cuando la religión pasa a ser un fenómeno social, como la gastronomía, la forma de vestir...cae en dos extremos. O se transforma en algo sin vida, rutinario, superficial, o se cae en un fundamentalismo a ultranza.
En el primer caso, olvida sus orígenes e identifica las costumbres como voluntades divinas, y sus verdades como la Verdad. Sacerdotes, eclesiásticos pasan a primer plano y Dios queda en segundo plano tras la voluntad de estos. Ritos, costumbres, actos, es lo importante.
En el segundo caso, se asocia tan fuertemente la religión a la cultura propia, que cualquier ataque, o, simplemente, el hecho de practicar otra religión, se considera como un ataque frontal a la religión y se lucha con todos los medios para imponerla a todos los demás.
En ambos casos nos encontramos ante un sucedáneo de espiritualidad. Lo que priva es nuestra idea de Dios, no Dios. Y una religión sin espiritualidad es mera idolatría.

1 comentario:

  1. Potser anaven més encertats els que adoraven el sol, que es pot veure. I no una idea, que no es pot veure i cadascun n'imposa una de diferent.
    M'ha fet pensar molt el novel·lista Houellebecq quan diu que ha passat de ser ateu a ser agnòstic, perquè, ben mirat, no pot negar ni afirmar-ne l'existència (de Déu).
    De totes maneres, continua prevalent la intel·ligència del mal per sobre de la del bé, des de sempre.
    Sap greu, però la vida ho demostra. I la mort. Per bé que voldria ser pacient teva...
    Una abraçada, Joan Josep.

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