domingo, 3 de abril de 2016

LLIBRE D'AMIC I AMAT (126)


126.- Ah, enteniment, voluntat! Lladreu i desperteu els grans gossos que dormen oblidats del meu Amat! ah, ulls! Ploreu. Ah, cor! Sospireu. Ah, memòria! Recordeu el deshonor del meu Amat, que li fan aquells que ell ha honrat tant.

126.- ¡Ah, entendimiento, voluntad! Ladrad y despertad a los grandes perros que duermen olvidando a mi Amado. ¡Ah, ojos! Llorad. ¡Ah, corazón! Suspira. ¡Ah, memoria! Recuerda el deshonor que hacen a mi Amado aquellos a los que tanto ha honrado. 

LAS LLAGAS DE JESÚS


"Al llegar la noche de aquel mismo día, primero de la semana, los discípulos estaban reunidos y tenían las puertas cerradas por miedo a los judíos. Jesús entró y, poniéndose en medio de los discípulos, los saludó diciendo:
– ¡Paz a vosotros!
Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Y ellos se alegraron de ver al Señor. Luego Jesús dijo de nuevo:
– ¡Paz a vosotros! Como el Padre me envió a mí, también yo os envío a vosotros.
Dicho esto, sopló sobre ellos y añadió:
–Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedarán perdonados; y a quienes no se los perdonéis, les quedarán sin perdonar.
– Hemos visto al Señor.
Tomás les contestó:
– Si no veo en sus manos las heridas de los clavos, y si no meto mi dedo en ellas y mi mano en su costado, no lo creeré.
Ocho días después se hallaban los discípulos reunidos de nuevo en una casa, y esta vez también estaba Tomás. Tenían las puertas cerradas, pero Jesús entró, y poniéndose en medio de ellos los saludó diciendo:
– ¡Paz a vosotros!
Luego dijo a Tomás:
– Mete aquí tu dedo y mira mis manos, y trae tu mano y métela en mi costado. ¡No seas incrédulo, sino cree!
Tomás exclamó entonces:
– ¡Mi Señor y mi Dios!
Jesús le dijo:
– ¿Crees porque me has visto? ¡Dichosos los que creen sin haber visto!
Jesús hizo otras muchas señales milagrosas delante de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en él.

La primera lección del evangelio de hoy es, que sólo Jesús nos da paz y alegría. Aquellos discípulos miedosos, con las puertas cerradas, se llena de alegría al ver a Jesús que les dice: paz a vosotros.
Tomás no está presente. Al regresar dice que, para creer, ha de ver las llagas de Jesús. Cuando se les aparece de nuevo, muestra sus llagas a Tomás. Y este no puede más que exclamar: ¡Señor mío y Dios mío!
Hoy también tenemos a nuestro alcance las llagas de Jesús. Las llagas que le produjeron al clavarlo en cruz. Estas llagas son los hombres que sufren. Los hombres perseguidos. Los hombres tratados injustamente. Los hombres que permanecen en una soledad no buscada...Es allí donde hoy encontramos a Jesús.
Si Europa desprecia a las personas que han de huir de Siria, Afganistán, de la pobreza del Tercer Mundo, está despreciando a Jesús. Cada vez que giramos nuestra cabeza  ante el hermano que sufre, la estamos girando a Jesús. Cuando dejamos solo a aquel que nos necesita, estamos abandonando a Jesús.
La Fe no es creer en una idea, sino en una Persona. Esa Persona se nos hace presente en los hombres; sobre todo, en los hombres maltratados, en los hombres que sufren, en los hombres abandonados. Es frente a ellos que debemos exclamar: ¡Señor mío y Dios mío! 



LLIBRE D'AMIC I AMAT (125)


125.- Escribia l'Amic aquestes paraules:
- Alegri's el meu Amat, car a ell trameto els meus pensaments, i per ell ploren els meus ulls; i sense llanguiments no visc, ni sento, ni oeixo, ni oloro.

125.- Escribía el Amigo estas palabras:
- Alégrese mi Amado, porque a él transmito mis pensamientos, y por él lloran mis ojos; y no vivo sin languideces, ni siento, ni oigo, ni huelo.

sábado, 2 de abril de 2016

ID POR TODO EL MUNDO


"Jesús, después de resucitado, al amanecer el primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había expulsado siete demonios. Ella fue y lo comunicó a los que habían andado con Jesús, que entonces estaban tristes y llorando. Al oirla decir que Jesús vivía y que ella le había visto, no la creyeron.
Después se apareció Jesús, bajo otra forma, a dos de ellos que caminaban dirigiéndose al campo. Estos fueron y lo comunicaron a los demás, pero tampoco a ellos les creyeron.
Más tarde se apareció Jesús a los once discípulos, mientras estaban sentados a la mesa. Los reprendió por su falta de fe y su terquedad, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado. Y les dijo: “Id por todo el mundo y anunciad a todos la buena noticia."

El evangelio de Marcos parece ser el más antiguo. Nos narra más sintetizado lo que nos cuentan los otros tres. Queda claro que María Magdalena es la primera en recibir a Jesús. Y queda claro que los discípulos no la creyeron. Necesitaban el encuentro con Jesús para creer. 
Jesús les envía por todo el mundo a anunciar la Buena Nueva.
En nuestra sociedad cada vez oímos con más insistencia, que la religión es algo personal. Sin embargo, en el evangelio encontramos, que Jesús forma una comunidad. Que los momentos más fuertes se producen alrededor de una mesa, o cuando los discípulos están reunidos. Jesús nos envía a anunciar la Buena nueva; no a quedárnosla para nosotros.
Es cierto que la Iglesia, a través de los siglos, ha montado una estructura que la ata en vez de liberarla. Hemos de simplificar esa estructura y desligarla del poder. Pero eso no significa que los cristianos nos hemos de ver reducidos al silencio. Eso sería traicionar el mandato de Jesús. Nuestra espiritualidad es comunitaria. La Fe se "celebra"; y poca celebración es la que se realiza en soledad. 
A Jesús lo encontramos en nuestro corazón, pero ese amor es tan fuerte, que nos vemos impulsados a compartirlo, a vivirlo en común, a llevarlo hasta sus últimas consecuencias. Una sociedad cristiana no se basa en el poder, en la influencia política, sino en el amor compartido, que es luchar por erradicar el mal del mundo. El mal en todas sus facetas: odio, injusticias, hambre, pobreza, enfermedad...Eso es anunciar la Buena Nueva.

LLIBRE D'AMIC I AMAT (124)


124.- El senyal de l'Amat apareix en l'Amic que per amor es troba en tribulacions, sospirs i plors, pensaments, i en meyspreu de la gent.

124.- La señal del Amado aparece en el Amigo, que por amor se encuentra en tribulaciones, suspiros y llantos, pensamientos, y despreciado por la gente.

viernes, 1 de abril de 2016

ES EL SEÑOR


"Después de esto, Jesús se apareció otra vez a sus discípulos, a orillas del lago de Tiberias. Sucedió de esta manera: Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, al que llamaban el Gemelo, Natanael, que era de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos de Jesús. Simón Pedro les dijo:
– Me voy a pescar.
Ellos contestaron:
– Nosotros también vamos contigo.
Fueron, pues, y subieron a una barca; pero aquella noche no pescaron nada. Cuando comenzaba a amanecer, Jesús se apareció en la orilla, pero los discípulos no sabían que fuera él. Jesús les preguntó:
– Muchachos, ¿no habéis pescado nada?
– Nada – le contestaron.
Jesús les dijo:
– Echad la red a la derecha de la barca y pescaréis.
Así lo hicieron, y luego no podían sacar la red por los muchos peces que habían cogido. Entonces aquel discípulo a quien Jesús quería mucho le dijo a Pedro:
– ¡Es el Señor!
Apenas oyó Simón Pedro que era el Señor, se vistió, porque estaba sin ropa, y se lanzó al agua.  Los otros discípulos llegaron a la playa con la barca, arrastrando la red llena de peces, pues estaban a cien metros escasos de la orilla.  Al bajar a tierra encontraron un fuego encendido, con un pez encima, y pan. Jesús les dijo:
– Traed algunos peces de los que acabáis de sacar.
Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la playa la red llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, la red no se rompió. Jesús les dijo:
– Venid a comer.
Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle quién era, porque sabían que era el Señor. Jesús se acercó, tomó en sus manos el pan y se lo dio; y lo mismo hizo con el pescado.
Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos después de haber resucitado."

Los discípulos han vuelto a Galilea. Siguen sin comprender nada. Van a pescar y no pescan nada. les falta Jesús.Lo mismo nos ocurre a nosotros. Es inútil que empleemos las tácticas y los medios más sofisticados para nuestro apostolado. Sin Jesús no obtendremos ningún fruto.
Llega Jesús y les dice dónde deben echar la red. La pesca es espectacular. El discípulo amado es el primero en darse cuenta de que es el Señor. A Jesús sólo podemos acercarnos mediante el amor. Es el amor el que nos hace descubrirlo.
Y Jesús les recuerda la Última Cena; esta vez con pan y peces. (los primeros cristianos usaban como símbolo el pez). Jesús vuelve a reunirlos entorno de la comida. una comida compartida. Nos recuerda lo que es la eucaristía: compartir con el Señor en medio nuestro. Cuando nos encontramos reunidos en fraternidad, compartiendo, no necesitamos preguntas, Jesús está con nosotros. Cuando en la vida consideramos a todos hermanos, compartimos nuestro tiempo, nuestras cosas, nuestro trabajo, no hacen falta preguntas. Jesús está con nosotros. Es el Señor.  

LLIBRE D'AMIC I AMAT (123)


123.- Demanaren a l'Amic quines són les tenebres més grans. Respongué que l'absència del seu Amat. Li demanaren quina era la resplendor més gran; i digué que la presència del seu Amat.

123.- Preguntaron al Amigo cuáles son las mayores tinieblas. Respondió que la ausencia de su Amado. Le preguntaron cuál era el mayor resplandor; y dijo que la presencia de su Amado.