jueves, 7 de diciembre de 2017

LA ROCA DE LA PALABRA


"No todos los que me dicen ‘Señor, Señor’ entrarán en el reino de los cielos, sino solo los que hacen la voluntad de mi Padre celestial. 
Todo el que oye mis palabras y hace caso a lo que digo es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. Vino la lluvia, crecieron los ríos y soplaron los vientos contra la casa; pero no cayó, porque tenía sus cimientos sobre la roca. Pero todo el que oye mis palabras y no hace caso a lo que digo, es como un tonto que construyó su casa sobre la arena. Vino la lluvia, crecieron los ríos y soplaron los vientos, y la casa se derrumbó. ¡Fue un completo desastre!"

Jesús nos dice que debemos construir sobre roca. Esa roca es su Palabra. En la lectura de Isaías hemos visto que el Señor construía una muralla para protegernos. Esa muralla es su Palabra. Y su Palabra es palabra de Amor. Por eso siempre nos conduce hacia los demás. No se trata de decir "Señor, Señor", sino que se trata de cumplir su voluntad. Una voluntad que es la de amar al prójimo. Quien ama de verdad se mantiene firme y no desfallece. Quien se mueve por el dinero o el poder, cae cuando la vida con sus problemas le ataca como la lluvia torrencial, los vendavales y la crecida de las aguas.  


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