jueves, 28 de marzo de 2019

JESÚS QUIERE QUE HABLEMOS


"Jesús estaba expulsando un demonio que había dejado mudo a un hombre. Cuando el demonio salió, el mudo comenzó a hablar. La gente se quedó asombrada, aunque algunos dijeron:
– Beelzebú, el jefe de los demonios, es quien ha dado a este hombre poder para expulsarlos. 
Otros, para tenderle una trampa, le pidieron una señal milagrosa del cielo. Pero él, que sabía lo que estaban pensando, les dijo:
– Todo país dividido en bandos enemigos se destruye a sí mismo, y sus casas se derrumban una tras otra. Así también, si Satanás se divide contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su poder? Digo esto porque afirmáis que yo expulso a los demonios por el poder de Beelzebú. Pues si yo expulso a los demonios por el poder de Beelzebú, ¿quién da a vuestros seguidores el poder para expulsarlos. Por eso, ellos mismos demuestran que estáis equivocados. Pero si yo expulso a los demonios por el poder de Dios, es que el reino de Dios ya ha llegado a vosotros.
Cuando un hombre fuerte y bien armado cuida de su casa, lo que guarda en ella está seguro. Pero si otro más fuerte que él llega y le vence, le quita las armas en las que confiaba y reparte sus bienes como botín. 
El que no está conmigo está contra mí; y el que conmigo no recoge, desparrama."

Hay demonios que nos dejan mudos. Ante las injusticias, los problemas de los demás, la mentira...no reaccionamos. Jesús nos libera la lengua y hace que seamos la voz de los sin voz. Hablar nos creará dificultades. Nosotros seremos los "malos". Pero Jesús quiere que hablemos.
"Encontramos un relato que presenta a un endemoniado bien caracterizado: era mudo. Este endemoniado representa a la parte del pueblo que se encontraba sometida a la institución oficial poseída por su ideología. Este endemoniado es símbolo de todos los hombres y mujeres del pueblo que se han adherido sin espíritu crítico y sin lógica de sospecha a la doctrina oficial proclamada por los letrados y doctores de la ley. La liberación del mudo desencadena un enfrentamiento abierto. El bien y la liberación que Jesús trae colocan a todos en crisis. Hasta el punto que muchos ven la acción de Jesús como inspiradas por el príncipe de los demonios. Eso suele suceder con mucha frecuencia en nuestros pueblos y en la Iglesia. Al bien lo terminamos llamando mal y viceversa. La obra realizada por Jesús fue caracterizada como maligna por los detentadores del poder. Hoy, en nuestros países, los sistemas políticos y religiosos muchas veces nos conducen a esta misma confusión. Por lo general a las peores propuestas las terminamos asumiendo como queridas por Dios y a la humanización, como propuestas malignas." (Koinonía) 



1 comentario:

  1. Cuando un hombre fuerte y bien armado cuida de su casa, lo que guarda en ella está seguro. Pero si otro más fuerte que él llega y le vence, le quita las armas en las que confiaba y reparte sus bienes como botín.
    El que no está conmigo está contra mí; y el que conmigo no recoge, desparrama."

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