miércoles, 6 de marzo de 2019

TIEMPO DE CAMBIAR


"No practiquéis vuestra religión delante de los demás solo para que os vean. Si hacéis eso, no obtendréis ninguna recompensa de vuestro Padre que está en el cielo.
 Por tanto, cuando ayudes a los necesitados no lo publiques a los cuatro vientos, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente los elogie. Os aseguro que con eso ya tienen su recompensa. Tú, por el contrario, cuando ayudes a los necesitados, no se lo cuentes ni siquiera a tu más íntimo amigo. Hazlo en secreto, y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te dará tu recompensa.
Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que la gente los vea. Os aseguro que con eso ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora en secreto a tu Padre. Y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te dará tu recompensa.
Cuando ayunéis, no pongáis el gesto compungido, como los hipócritas, que aparentan aflicción para que la gente vea que están ayunando. Os aseguro que con eso ya tienen su recompensa. Pero tú, cuando ayunes, lávate la cara y arréglate bien, para que la gente no advierta que estás ayunando. Solamente lo sabrá tu Padre, que está a solas contigo, y él te dará tu recompensa."



Tiempo de cambiar. Desde siempre asociamos la Cuaresma al ayuno, la abstinencia, la limosna...Pero la penitencia por la penitencia no tiene sentido. Ayunar para que puedan comer los que no tienen nada que llevarse a la boca. Este es el sentido del ayuno. Abstenerse de las mil cosas inútiles que nos esclavizan en nuestra vida. Ayudar a los que no tienen nada, no dando lo que nos sobra, sino de lo nuestro. Viviendo con austeridad. Este es el cambio que debemos realizar en Cuaresma.
"Hoy estamos iniciando el tiempo de la cuaresma. Este es un momento muy importante que la pedagogía de la Iglesia nos ofrece para experimentar de manera intensa un momento oportuno para vivir con más hondura la misericordia de Dios en nuestras vidas. Los cuarenta días que hoy comienzan, son la invitación concreta a experimentar la acción del Padre Misericordioso que nos sigue dando posibilidades para volver a comenzar en la vida. La Cuaresma es tiempo de misericordia. Es un tiempo y es una pedagogía propicia para sentir que Dios apuesta y cree en nosotros. El buen Padre Dios nos invita, desde hoy, a desandar el camino recorrido para volver a comenzar. No es una tarea fácil, pero Jesús nos va mostrando el camino, nos va indicando la manera de proceder, nos regala las pistas para que todo hombre y mujer que abraza su propuesta viva según el corazón de Dios. ¿Estamos dispuestos a iniciar este itinerario de fe con apertura de corazón y con una actitud de vida acorde a las exigencias de Jesús y del Evangelio?" (Koinonía)







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