domingo, 8 de mayo de 2022

ESCUCHAR Y SEGUIR

 


En aquel tiempo, dijo Jesús: "Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano.
Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre.
Yo y el Padre somos uno."


El texto de hoy forma parte del sermón del Buen Pastor, que la liturgia divide en los tres ciclos litúrgicos. Esta parte se refiere sobre todo a las ovejas. ¿Quiénes son las verdaderas ovejas? Las que escuchan la voz de Jesús. Las que lo siguen. Las que están en la mano del Padre.
El concepto oveja, puede parecernos que hay que seguir el rebaño, que no se tiene personalidad...Jesús le da otro sentido. Él es el Buen Pastor. Se cuida de ellas. Pero ellas deben seguir su voz. Y eso supone seguir su ejemplo. Intentar ser como Él. Eso supone vivir entregados, dar nuestra vida por los demás. Debemos seguirle, no como un rebaño, si no cada uno desde su vocación, intentando ser como Él. Seguir a Jesús es el único camino para llegar al Padre. Sólo podemos conocerlo a través de Él; porque ambos son Uno. Y así también nosotros seremos Uno.


sábado, 7 de mayo de 2022

PALABRAS DE VIDA ETERNA

 



En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron: "Este modo de hablar es duro, ¿Quién puede hacerle caso?" Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: "¿Esto os hace vacilar?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen." Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: "Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede."
Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: "¿También vosotros queréis marcharos?" Simón Pedro le contestó: "Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios."


Estos evangelios que hemos leído estos días son profundamente teológicos. No es extraño que los judíos no lo entendieran y que algunos discípulos abandonaran a Jesús. Lo que nos está pidiendo es hacernos uno con Él. Y esto supone la entrega total, la donación total. Esto no es fácil. Encarnar su Palabra.  
"El discurso del pan, en el capítulo 6 del evangelio de Juan, es duro, radical y difícil: por eso muchos de los discípulos abandonan a Jesús. Sin embargo, es central para la fe cristiana, porque nos revela el espíritu que debe orientar nuestra vida: el testimonio de Jesús. Hoy, la mayoría de los cristianos lo son por tradición: van a la Iglesia como quien va al supermercado a consumir un producto. La masificación del cristianismo ha significado también un bajar el nivel o, mejor dicho, el compromiso generoso. Es lo que se define como “secularización”: la fe, para muchos bautizados, no es más el criterio fundamental que orienta sus vidas, sus decisiones, su ética. Profesan una fe cristiana, o algunas prácticas de piedad, pero viven sin Espíritu. Es necesaria una nueva evangelización, para caldear la “tibieza” de la Iglesia y la “distancia” del compromiso transformador de la realidad. Asumir con responsabilidad la fe encarnando el evangelio de Jesús es tarea pendiente de muchas comunidades. ¡Sé evangelio vivo! " (Koinonía)

viernes, 6 de mayo de 2022

UN PAN QUE NOS TRANSFORMA




En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí: "¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?" Entonces Jesús les dijo: "Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día. Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre." Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún

"La transformación de vida en Pablo tiene algo de extraordinario: nunca dejó de ser judío. Lo curioso es que ahora, desde Jesús, reinterpreta sus principios y convicciones. De ser un feroz perseguidor de cristianos, llegará a realizar una síntesis vital de su idiosincrasia judía, en lugar de volverlo fanático, lo abre al amor universal. De verdugo, Pablo se convierte en crucificado: su vida, de ahora en adelante, totalmente dedicada al anuncio de la Buena Nueva, abrirá al encerrado y temeroso cristianismo. Pablo se alimenta del Cuerpo y Sangre de Cristo, con tal profundidad, que renuncia a sí mismo para dejarse “abrasar” (quemar) por ese amor. Este es el significado profundo del pan y de la sangre eucarística que comulgamos. Lamentablemente hemos reducido la Eucaristía a una simple práctica de piedad o costumbre. Ojalá redescubramos su significado profundo, para permitir que ella alimente y comprometa nuestra vida. ¿A qué te invita Jesús en cada Eucaristía en la que participas? ¡«Eucaristiza» tu vida entregándola por amor!" (Koinonía)




jueves, 5 de mayo de 2022

SER PAN

 


En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios." Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mí. No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre. Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo."

Nosotros, como discípulos de Jesús, debemos ser alimento para los demás. Personas, que con nuestro amor, ayudemos a los demás a acercarse al Padre, que les demos fuerzas para recorrer en comunidad el camino de la vida.

"Cuando nos disponemos a tener un día de aventura o paseo, echamos en una bolsa o mochila lo indispensable: ropa adecuada, agua y algo para comer. Los antiguos peregrinos cargaban consigo un pan que les duraba para varios días: el viaticum, provisión para el camino. Sucesivamente, el viático pasó a significar la Eucaristía que se ofrecía a la persona moribunda como alimento que la acompañaría en el último viaje hacia Dios. En el evangelio de este día, Jesús afirma ser ese «pan de vida», no como el maná de los hebreos en el desierto, que no les sació el hambre de sentido e igual murieron. Jesús, por lo contrario, con su muerte redentora permite a la comunidad discipular vivir satisfecha en él. Comulgar la Eucaristía no es, por lo tanto, un hecho mágico sino comunión con la vida, el testimonio y el proyecto liberador. Estás llamado a hacer de tu vida una eucaristía viva, ser otro “Cristo” para que la misión continúe, ahora, por nuestro medio. ¿Sabes ser pan partido y compartido para los demás? " (Koinonía) 

miércoles, 4 de mayo de 2022

NUESTRO ALIMENTO

 


En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: "Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis. Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día. Ésta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día."


"¿Qué alimenta nuestra búsqueda de felicidad, sentido y espiritualidad? Hay quienes creen que la felicidad está en poseer cosas o en tener fama o éxito. Pero, la felicidad no se encuentra en lo meramente exterior. Para otras personas la felicidad se encuentra en el disfrute del momento presente o en sueños de futuro demasiado grandes, a veces, inalcanzables y utópicos, que no se materializan o les cuestan la vida. Ante tantos caminos de aparente felicidad, Jesús se propone a sí mismo como “pan” que sacia nuestra hambre de felicidad y sed de sentido. Este alimento se fundamenta en la ética del cuidado integral de la vida, basada en el respeto de nuestros semejantes y de toda criatura. Con Jesús como alimento, seremos capaces de pasar del egocentrismo al biocentrismo; eso significa la superación del individualismo y la ambición de quien se siente superior y con derecho de acapara y destruir. La Iglesia está llamada a fomentar relaciones más respetuosas para con el planeta y necesita de nuestro compromiso. ¡Atrévete! " (Koinonía)

martes, 3 de mayo de 2022

CONOCER AL PADRE

 


En aquel tiempo, dijo Jesús a Tomás: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto." Felipe le dice: "Señor, muéstranos a] Padre y nos basta." Jesús le replica: "Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí.. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré."


Hay una sola manera de conocer al Padre: La Palabra, es decir Jesús. Quién conoce a Jesús, conoce al Padre. Jesús es Amor, misericordia, entrega, perdón, ayuda...Todo eso es Dios. Pero aún hay más. Jesús está presente en el pobre, el necesitado, el perseguido...Es ahí donde encontramos a Dios. Amando al pobre, al necesitado, al perseguido...estamos amando a Dios. 

"Antes de retornar al Padre, Jesús responde a las dudas de los discípulos. No han asimilado lo que implica la misión y el seguimiento, tienen miedo de distraerse o perderse. Jesús invita a la comunidad a descubrirlo como «camino, verdad y vida». Es decir, siguiendo a Jesús no se pueden perder, porque él los conduce a la vida plena. El mapa que el cristiano debe seguir no son ritos, normas o leyes, sin más; seguimos a una persona, Jesús. Pero, Jesús no es la meta final del camino: es un puente que conecta con el Padre. El propósito último del camino es, por lo tanto, el Padre y su proyecto, el Reino. Es importante entender eso, porque muchos cristianos transforman a Jesús en el fin, y por eso se construyen una visión mágica de Jesús sin la causa. El cristianismo no se puede desligar del Reino, el proyecto liberador del Padre que abarca a toda la humanidad. ¡Recuerda que tus pequeños gestos de amor cambian el mundo! " (Koinonía)

lunes, 2 de mayo de 2022

EL "OTRO" PAN


 

Después que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago. Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del lago notó que allí no había habido más que una lancha y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos. Entretanto, unas lanchas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan sobre el que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron: "Maestro, ¿Cuándo has venido aquí?" Jesús les contestó: "Os lo aseguro, me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios." Ellos le preguntaron: "Y, ¿Qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?" Respondió Jesús: "La obra que Dios quiere es ésta: que creáis en el que él ha enviado."


Creer en Jesús es el pan que debe alimentar nuestras obras. Creer en Él es querer ser como Él. eso hará que amemos a los demás; que nuestra vida sea entrega, servicio, Amor.

"Jesús acaba de multiplicar los panes para 5.000 personas. Para el evangelista Juan, el pan es una señal que revela quién es Jesús. Asistimos a una multiplicación no solo de alimento sino a un gesto de solidaridad compartida; se invita a la comunidad discipular a no quedarse atenida al pan material sino a preocuparse por ese “otro” pan que alimenta para la vida eterna. Pues, «no solo de pan vivirá el ser humano». ¿De qué precisamos, entonces, más allá de la comida cotidiana? La vida depende de tantas cosas: afecto, trabajo, salud; pero también: soñar, creer en algo y en alguien, descubrir el sentido a nuestra vida. Porque no somos como los animales, preocupados solamente del instinto y la supervivencia cotidiana; necesitamos dar sentido a nuestras acciones, tener objetivos que orienten el caminar, un proyecto que nos involucre con otras personas, una fe que alimente nuestra búsqueda de sentido. Jesús se ofrece como el pan partido y compartido que da vida, fortalece nuestro andar y nos enseña a amar." (Koinonía)