miércoles, 3 de noviembre de 2021

RENUNCIAR A TODO PARA SEGUIRLE

 


En aquel tiempo, mucha gente acompañaba a Jesús; él se volvió y les dijo: "Si alguno se viene conmigo y no pospone a su padre y a su madre, y a su mujer y a sus hijos, y a sus hermanos y a sus hermanas, e incluso a sí mismo, no puede ser discípulo mío. Quien no lleve su cruz detrás de mí no puede ser discípulo mío.
Así, ¿Quién de vosotros, si quiere construir una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, a ver si tiene para terminarla? No sea que, si echa los cimientos y no puede acabarla, se pongan a burlarse de él los que miran, diciendo: "Este hombre empezó a construir y no ha sido capaz de acabar." ¿O qué rey, si va a dar la batalla a otro rey, no se sienta primero a deliberar si con diez mil hombres podrá salir al paso del que le ataca con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía legados para pedir condiciones de paz. Lo mismo vosotros: el que no renuncia a todos sus bienes, no puede ser discípulo mío."

Jesús nos lo dice de muchas maneras. Puerta estrecha, cargar con la cruz, dejarlo todo...Para seguirlo, todo nos molesta menos la entrega y el amor. Nosotros nos empeñamos en rodearnos de cosas que creemos esenciales y no son mas que obstáculos. ¿Sabemos renunciar a todo?

"En un mundo donde diario se clama por más libertades, la palabra “mandamiento” parece poco oportuna. Sin embargo el mandamiento del amor, que implica amor a Dios y al prójimo inseparablemente, es la única base y cimiento del discipulado. Asimismo, en un mundo donde cada día se buscan más seguridades, la condición de la renuncia a toda seguridad material es la otra característica del discipulado de los que siguen a Jesús. ¿No será acaso el mandamiento del amor la respuesta a toda búsqueda de seguridad? Una búsqueda de seguridad que ya no será una tarea en soledad sino una tarea solidaria, basada en el vinculo del amor mutuo? Asimismo, ¿no será acaso la renuncia a toda seguridad material la que nos haga totalmente fieles en el amor al prójimo y por lo tanto la garantía de toda salvación? ¿No son acaso inseparables y complementarias estas dos condiciones para desarrollar nuestra opción en el seguimiento de Jesús? Hagamos la prueba." (Koinonía)

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