miércoles, 20 de noviembre de 2019

LOS TALENTOS


"La gente escuchaba estas cosas que decía Jesús. Y él les contó una parábola, porque ya se encontraba cerca de Jerusalén y ellos pensaban que el reino de Dios estaba a punto de manifestarse. Les dijo:
- Un hombre de la nobleza se fue lejos, a otro país, para ser hecho rey y regresar. Antes de partir llamó a diez de sus criados, entregó a cada uno una gran suma de dinero y les dijo: ‘Negociad con este dinero hasta que yo vuelva.’ Pero las gentes de su país le odiaban, y enviaron tras él una comisión con el encargo de decir: ‘No queremos que este hombre sea nuestro rey.’
Pero él fue hecho rey. A su vuelta, mandó llamar a aquellos criados a quienes había entregado el dinero, para saber cuánto había ganado cada uno. El primero se presentó y dijo: ‘Señor, tu dinero ha producido diez veces más.’ El rey le contestó: ‘Muy bien, eres un buen administrador. Y como has sido fiel en lo poco, te hago gobernador de diez ciudades.’ Se presentó otro y dijo: ‘Señor, tu dinero ha producido cinco veces más.’ También a este le contestó: ‘Tú serás gobernador de cinco ciudades.’
Pero se presentó otro, que dijo: ‘Señor, aquí está tu dinero. Lo guardé en un pañuelo, pues tuve miedo de ti, porque eres un hombre duro que recoges lo que no pusiste y cosechas donde no sembraste.’ Entonces le dijo el rey: ‘Tú eres un mal administrador, y por tus propias palabras te juzgo. Puesto que sabías que yo soy un hombre duro, que recojo lo que no puse y cosecho donde no sembré, ¿por qué no llevaste mi dinero al banco para, a mi regreso, devolvérmelo junto con los intereses?’ Y ordenó a los que estaban allí: ‘Quitadle el dinero y dádselo al que ganó diez veces más.’ Ellos le dijeron: ‘Señor, ¡pero si este ya tiene diez veces más!’ El rey contestó: ‘Os digo que al que tiene se le dará más; pero al que no tiene, hasta lo poco que tiene se le quitará. Y en cuanto a mis enemigos, a esos que no querían tenerme por rey, traedlos acá y matadlos en mi presencia.’ "

El Papa Francisco ha repetido muchas veces que prefiere un cristiano manchado de barro por ir a la periferia, que uno impoluto encerrado en sí mismo. Eso es lo que le ocurrió al que enterró su talento por no arriesgarse. No hizo nada malo, pero tampoco hizo nada bueno.
"Generalmente cuando se explica la parábola “de los talentos” se pone énfasis en cómo se invierten los dones que hemos recibido. Dios nos da diferentes habilidades y destrezas… depende de cada persona el hacer fecundo ese regalo. Se trata de usar los “talentos” personales para servir a la construcción del Reino. Pero en la parábola hay un siervo que no hace nada con su talento… ¿Alguna vez nos hemos preguntado por qué el “siervo indigno” no hizo producir el talento? Este siervo tiene una imagen falsa de su Señor… solo conoce al Dios del castigo y por eso no se arriesga a actuar… el miedo lo paraliza. En realidad no hace nada malo, pero al conservar su talento y no “invertir” creativamente en pro del crecimiento del reino, peca por omisión. Y, ¿cuál es nuestra respuesta personal al don recibido? ¿Qué hacemos como comunidad eclesial? Sabiendo que el Dios de Jesús no es un rey castigador sino un Padre lleno de misericordia, podemos arriesgarlo todo y hacer fructificar nuestros talentos." (Koinonía) 

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