sábado, 11 de enero de 2020

EL ANACORETA Y LA JUGUETERÍA


Paseaba un día el Anacoreta por las calles de la ciudad, cuando sintió renacer en él el niño que todos llevamos dentro y se detuvo ante el escaparate de una juguetería. Pero al poco rato su atenció se dirigió hacia un niño. Se le veía agitado. Se desplazaba de un lado a otro de la tienda de juguetes. Tomaba uno, otro...se le caían... Su padre impaciente exclamó:
- Bueno, ¿Qué es lo que quieres? Sólo puedes elegir un juguete. Decídete.
El niño no acababa de decidirse y acabó llorando.
Siguió el Anacoreta calle arriba mientras pensaba: "Lo mismo nos ocurre a todos. Mientras nuestros corazones sigan dudando entre sus muchos deseos, no podremos avanzar en la vida, no encontraremos la paz interior ni la verdadera felicidad. Nos pasamos la vida queriendo ser lo que son los demás; queriendo tener lo que tienen los demás; queriendo hacer lo que hacen los demás. Y olvidamos descubrir cuál es nuestra misión en la vida. El hombre que sabe elegir su camino y lo sigue sin dudar...ese es un hombre feliz".
Y siguió el Anacoreta su paseo por la ciudad. Nunca meditaba tan bien, como cuando regresaba a su cueva, tras pasearse entre sus hermanos. 

2 comentarios:

  1. Aquest home que segueix el seu camí sense dubtar és difícil que el trobem. I no sé si seria bo que el trobéssim, perquè una persona d'idea fixa és perillosa. Tota la vida és un dubte entre els molts camins en terra i mar. Tota la vida és un tempteig, des de la creació, diu Teilhard de Chardin entre molts altres.
    Que tinguis una bona setmana, amb tot el meu afecte, Juanjo.

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  2. "Lo mismo nos ocurre a todos. Mientras nuestros corazones sigan dudando entre sus muchos deseos, no podremos avanzar en la vida, no encontraremos la paz interior ni la verdadera felicidad. Nos pasamos la vida queriendo ser lo que son los demás; queriendo tener lo que tienen los demás; queriendo hacer lo que hacen los demás. Y olvidamos descubrir cuál es nuestra misión en la vida. El hombre que sabe elegir su camino y lo sigue sin dudar...ese es un hombre feliz".
    Y siguió el Anacoreta su paseo por la ciudad. Nunca meditaba tan bien, como cuando regresaba a su cueva, tras pasearse entre sus hermanos. "

    Moltes gràcies JJT.

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