martes, 11 de febrero de 2020

EL ANACORETA Y EL LADO BUENO


Aquel día el Anacoreta recibió varias visitas. Vinieron a verle una prostituta, un borracho, un drogadicto y un alto cargo del gobierno.
El discípulo observaba en silencio y sus ojos se abrían cada vez más, admirado por lo que oía.
Al fresco del atardecer, no pudiendo aguantar más, el discípulo preguntó:
- Maestro. Me ha extrañado mucho tu actitud ante las visitas. Has pasado el tiempo hablando de ternura con la prostituta. De carpintería con el borracho y de pintura con el drogadicto. En cambio, con el miembro del gobierno has hablado de moral, de ética, de responsabilidad, de honestidad, de rectitud, de sinceridad...¿Por qué no has enseñado a la prostituta, al borracho y al drogadicto a abandonar sus vicios?
El Anacoreta sonrió con aquella sonrisa amplia y acogedora con la que siempre miraba a su discípulo. Le ofreció unos dátiles y respondió:
- La prostituta, el borracho y el drogadicto, en su interior, están avergonzados de su comportamiento. ¿Por qué los he de avergonzar más? Si alguien quiere cambiar y te pide auxilio, muéstrale su lado bueno. Esa prostituta es buena con los ancianos viudos. Sabe escuchar las penas que le cuentan sus clientes. Ama con ternura a su hijo. Caer en la cuenta de que ella es capaz de amar es lo que la hará cambiar. El borracho es un gran ebanista. Nadie restaura los muebles antiguos como él. Eso puede redimirle de la bebida. El drogadicto es un artista. Si sabe ver que la belleza está en él sin necesidad de buscar "ayudas" extras, tendrá fuerzas para dejar la droga.
Siguieron unos momentos de silencio. El discípulo añadió:
- Pero, ¿por qué has hablado de ética, de moral, de honestidad, de justicia con el miembro del gobierno?
El Anacoreta miró a la lejanía. Suspiró y luego añadió:
- He dicho si alguien pide ayuda, si alguien quiere cambiar...Para qué repetirles sus defectos si ya los conocen. En cambio el político no me ha pedido ayuda. A los que se creen perfectos, a los que creen tener la razón, a quienes piensan que todo está bajo su poder...no hay más remedio que mostrarles su lado malo...Aunque muy pocas veces sirve de nada.
Y el Anacoreta, acompañado por los últimos rayos de sol de la tarde, se retiró a su cueva.

1 comentario:

  1. ¡GRACIAS! Joan Josep.
    El comentario a tus enseñanzas a través del Anacoreta, es de GRATITUD.
    Al compartirlas con otrsas personas, me vienen a la mente las palabras de Jesús:"vosotros sois la sal de la tierra... vosotros sois la luz del mundo..."
    Sigue siendo SAL y LUZ

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