El Rincón del Anacoreta
Un lugar de reflexión en el silencio y la soledad.
jueves, 23 de julio de 2026
UNIDOS A LA VID
miércoles, 22 de julio de 2026
LA LLAMÓ POR SU NOMBRE
El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro muy temprano, cuando todavía estaba oscuro, y vio quitada la piedra que tapaba la entrada. Corrió entonces a donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, aquel a quien Jesús quería mucho, y les dijo: – ¡Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto! |
María se quedó fuera, junto al sepulcro, llorando. Y llorando como estaba, se agachó a mirar dentro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y el otro a los pies. Los ángeles le preguntaron: – Mujer, ¿por qué lloras? Ella les dijo: – Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto. Apenas dicho esto, volvió la cara y vio allí a Jesús, aunque no sabía que fuera él. Jesús le preguntó: – Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas? Ella, pensando que era el que cuidaba el huerto, le dijo: – Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto, para que yo vaya a buscarlo. Jesús entonces le dijo: – ¡María! Ella se volvió y le respondió en hebreo: – ¡Rabuni! (que quiere decir “Maestro”). Jesús le dijo: – Suéltame, porque todavía no he ido a reunirme con mi Padre. Pero ve y di a mis hermanos que voy a reunirme con el que es mi Padre y vuestro Padre, mi Dios y vuestro Dios. Entonces fue María Magdalena y contó a los discípulos que había visto al Señor, y también lo que él le había dicho. María Magdalena fue la primera en ver a Jesús resucitado. Las mujeres fueron mayoría al pie de la cruz. Sólo Juan estuvo. Jesús aceptó a las mujeres entre el grupo que le seguía. ¿Por qué en la Iglesia hemos olvidado tanto tiempo a las mujeres? María Magdalena es un modelo a seguir por todos, hombres y mujeres. Ella creyó en Jesús. Lo siguió. Estuvo al pie de la cruz en su muerte. Lo buscó cuando no lo encontró en el sepulcro. Por eso Jesús la llamó por su nombre. Si los seguimos. Si lo dejamos todo por Él, también nos llamará por nuestro nombre y nos enviará a anunciarlo. "Hoy celebramos la fiesta de Santa María Magdalena y todas las lecturas, oraciones y antífonas, incluso el prefacio, se refieren a la “primera apóstola”, la primera en ver el cuerpo glorioso del Resucitado y la primera en ser enviada a anunciar la salvació cumplida en la Cruz. Tal como se celebra ahora, la fiesta fue establecida recientemente, “en 2016 por decreto del cardenal Robert Sarah, siguiendo la voluntad del Santo Padre, se establece que la memoria litúrgica de santa María Magdalena, que se celebra el 22 de julio, pase al rango de festividad […] a partir de ahora la celebración de la Misa contará con un prefacio proprio titulado de apostolorum apostola (Apóstola de los apóstoles)”. María Magdalena ha suscitado, desde los primeros siglos del cristianismo, la devoción y el reconocimiento de los bautizados y posteriormente también una infinidad de leyendas y de obras de arte. Se pensó que era la misma mujer pecadora que lavó los pies de Jesús con sus lágrimas y un perfume carísimo para estupefacción de los fariseos y disgusto de Judas. O la adúltera salvada de la lapidación. O la hermana de Lázaro que “eligió la mejor parte” frente a Marta. También ha sido inspiración para relatos esotéricos y fantasias literarias disparatadas. El Papa Francisco consideró que había suficientes datos reales como para desechar tanta leyenda y atenerse a lo que los evangelios cuentan. Además de justo es necesario en un momento de la historia en el que se hace patente que la evangelización, desde el principio, también fue protagonizada por mujeres. Lo que los evangelios cuentan de María Magdalena justifican, sin más inventos, la devoción de los fieles. Ella fue una de las mujeres que acompañaban a Jesús y a sus discípulos en su predicación itinerante. Ella estuvo, indudablemente, al pie de la Cruz con la Virgen María. Ella estuvo presente cuando depositaron el cuerpo del Señor en el sepulcro. Fue la primera que vio a Jesús Resucitado y fue enviada a anunciarlo. Y creyó en Jesús, lo amó con todo su corazón y le sirvió anunciando la salvación a todos. Está muy bien ser devoto de Santa María Magdalena y, desde luego, intentar imitarla." (Virginia Fernández Aguinaco, Ciudad Redonda) |
martes, 21 de julio de 2026
LA GRAN FAMILIA
lunes, 20 de julio de 2026
EL SIGNO DE JONÁS
Algunos de los fariseos y maestros de la ley dijeron entonces a Jesús: – Maestro, queremos verte hacer alguna señal milagrosa. Jesús les contestó: – Esta gente malvada e infiel pide una señal milagrosa, pero no se le dará más señal que la del profeta Jonás. Porque así como Jonás estuvo tres días y tres noches en el vientre del gran pez, así también el Hijo del hombre estará tres días y tres noches dentro de la tierra. Los habitantes de Nínive se levantarán en el día del juicio, cuando se juzgue a la gente de este tiempo, y la condenarán; porque los de Nínive se convirtieron a Dios cuando oyeron el mensaje de Jonás, y lo que hay aquí es más que Jonás. También en el día del juicio, cuando se juzgue a la gente de este tiempo, la reina del Sur se levantará y la condenará; porque ella vino de lo más lejano de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y lo que hay aquí es más que Salomón. (Mt 12,38-42) Creemos que viendo prodigios, señales, milagros...tendríamos más Fe. Tenemos alrededor a los pobres, inmigrantes, enfermos, niños...Esas son las señales que nos da Dios. Es amándolos, entregándonos a ellos que descubriremos a Dios. Esa es la señal que nos dió Jesús. "Las palabras de Jesús en la lectura de hoy podrían aplicarse, tal vez, a muchos de nosotros: “Esta generación mala y adúltera exige una señal”. San Juan Crisóstomo explicaba que los fariseos no buscaban a Dios, sino el espectáculo del milagro. Querían ver fuego del cielo o el sol detenerse para entretener su curiosidad y divertirse, no para cambiar sus vidas. Resulta muy curioso encontrar continuamente en las redes o plataformas (instagram, tik-tok, facebook, youtube, blogs, etc.) testimonios, noticias y discursos de contenido religioso y fenómenos pretendidamente sobrenaturales. Curas o laicos que predican y aconsejan, milagros, conversiones, supuestas revelaciones privadas y famosos que se confiesan cristianos, entre otras ofertas que son reproducidas, enviadas por whasap y compartidas miles o millones de veces. Es complicado separar el trigo de la paja. Se busca el último video viral sobre un milagro, una aparición, un fenómeno sobrenatural… Y podemos caer en un consumismo “espiritual” muy parecido a esa búsqueda constante de diversión y entretenimiento tan propia de la época en la que nos toca vivir Muchos perfiles creyentes digitales presentan una fe mágica: «Reza esta oración y verás un milagro en 24 horas» o «Mira cómo esta persona se convirtió radicalmente de la noche a la mañana». Las verdaderas conversiones raramente se publican con tanto estrépito. Pero el signo de Jonás que propone Jesús es el signo del sepulcro: silencio, oscuridad, espera y cruz. Cristo está escondido en el Sagrario y ese es el mejor signo que se nos ha dado. No despreciemos lo que la Iglesia nos ofrece cotidianamente, fuera del ruido mediático. La conversión de Ninive implicó ceniza, ayuno y un cambio profundo de vida, no una emoción pasajera de un minuto. San Agustín enseñaba que la Reina del Sur y los ninivitas condenarían a los fariseos porque ellos supieron ver la grandeza de Dios en la sencillez de la palabra predicada, se arrepintieron e hicieron penitencia." (Virginia Fernández Aguinaco, Ciudad Redonda) |
domingo, 19 de julio de 2026
PARÁBOLAS DEL REINO
Hoy en bastantes parroquias sólo leerán la primera parábola del evangelio de hoy. La de la cizaña. Son tres parábolas sobre el Reino. En la primera se nos muestra como en esta tierra es inevitable que convivan el bien y el mal. El trigo y la cizaña. Y cómo nosotros no debemos juzgar. Dios lo hará al final, en el momento de la siega. Las otras dos nos presentan al Reino como algo humilde sencillo. Como una semilla de mostaza o como la levadura. Pequeño, pero capaz de hacer grandes cosas, de hacer el bien a nuestro mundo.
"¿Qué es la cizaña hoy? Podríamos decir que todo aquello que nos aleja de Dios. Lo que nos ahoga y nos impide crecer como cristianos y como personas. El mal, en definitiva. Nos intentan convencer, en muchos lugares, de que todo vale, que cada uno puede pensar y vivir como quiera. Ya casi no podemos distinguir el bien del mal. Con el Evangelio en la mano, está claro que tenemos que luchar con todas nuestras fuerzas para no dejarnos abrazar por los tentáculos de la maldad, aunque venga disfrazada de falsos progresismos. Porque la cizaña nos quiere envolver, a todas horas y en diversos campos: en la conciencia, en el pensamiento, en el trabajo, en la Iglesia, en los grupos, en la política… Lo malo no es que exista la cizaña, lo malo es acostumbramos a crecer (o menguar) en medio de ella e ir cediendo terreno, queriendo o sin querer, en aquello que es esencial en el seguimiento a Jesús. Ahí está la lucha paciente de cada día.
Hasta hace cuatro días, como quien dice, nuestra sociedad occidental, estaba totalmente impregnada (por lo menos exteriormente) del aroma del Evangelio. En la actualidad, y por diversas razones que todos conocemos, urge una nueva evangelización. Ésta sólo será posible si cada cristiano (seamos muchos o pocos) nos ponemos como objetivo de nuestro paso por el mundo el deseo de ser levadura. De iniciar a muchos, desde cero, en su práctica cristiana. Ser levadura, acostumbrados a ser masa, es difícil.
Pero el Señor, por si lo hemos olvidado, nos da la seguridad de que, en medio de la noche oscura, dificultades, persecuciones, falta de vocaciones, etc., el Espíritu Santo sigue actuando. Y no hace falta ser océano, seamos gotas de agua; no pensemos en ser bosque, que cada uno sea un árbol.
No es bueno cruzarse de brazos, por supuesto que no, pero tampoco es serio el que lleguemos a pensar que “esta empresa” es tan nuestra que no dejemos a Dios la suficiente libertad para actuar en ella, o seamos tan desconfiados que creamos que el presente y el futuro de la fe dependen exclusivamente de nuestros esfuerzos y empeños pastorales.
La advertencia de Jesús es incordiante. Jesús vendría a decir: «¡no pienses que es fácil distinguir entre la cizaña y el trigo, el bien y el mal». «¡No quieras arrancar la cizaña, porque es muy fácil que arranques también el trigo… Espera!». Que lo que llamamos «bien» y «mal» crezcan juntos. En el momento del juicio, se verá con claridad lo uno y lo otro.
Por tanto, el reconocimiento de la existencia de la cizaña, no significa nada más que el reconocimiento de que existe. No se trata de una afirmación de su poder o de su capacidad para doblegarnos. No es un planteamiento pesimista, ni siniestro. Es la constatación de una realidad que nos circunda. Debemos releer después de la Eucaristía el fragmento del Evangelio de san Mateo que hoy hemos proclamado. Jesús nos dice que existe el mal y nos lo muestra para que no seamos engañados por «falsas bondades». Hemos de protegeremos del engaño del Maligno, pues sus armas preferidas son precisamente esas mentiras con aspecto de verdades entretejidas especialmente para nosotros, con parte de los materiales – malos – que tenemos dentro. Jesús nos avisa de ese peligro. Hemos de escucharle. Hoy y siempre."
(Alejandro Carbajo cmf, Ciudad Redonda)
sábado, 18 de julio de 2026
LA SENCILLEZ DE JESÚS
Sin embargo, los fariseos, al salir, comenzaron a hacer planes para matar a Jesús. Jesús, al saberlo, se marchó de allí; mucha gente le seguía, y él sanaba a todos los enfermos, pero les ordenaba que no hablaran de él públicamente. Esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el profeta Isaías: