martes, 14 de marzo de 2017

HUMILDAD


"Después de esto, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo:
- Los maestros de la ley y los fariseos son los encargados de interpretar la ley de Moisés.  Por lo tanto, obedecedlos y haced todo lo que os digan. Pero no sigáis su ejemplo, porque dicen una cosa y hacen otra.  Atan cargas pesadas, imposibles de soportar, y las echan sobre los hombros de los demás, mientras que ellos mismos no quieren tocarlas ni siquiera con un dedo.  Todo lo hacen para que la gente los vea. Les gusta llevar sobre la frente y en los brazos cajitas con textos de las Escrituras, y vestir ropas con grandes borlas.  Desean los mejores puestos en los banquetes, los asientos de honor en las sinagogas,  ser saludados con todo respeto en la calle y que la gente los llame maestros.
Pero vosotros no os hagáis llamar maestros por la gente, porque todos sois hermanos y uno solo es vuestro Maestro.  Y no llaméis padre a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre: el que está en el cielo.  Ni os hagáis llamar jefes, porque vuestro único Jefe es Cristo.  El más grande entre vosotros debe servir a los demás.  Porque el que a sí mismo se engrandece, será humillado; y el que se humilla, será engrandecido."

Este texto debemos meditarlo cada dia quienes nos creemos con autoridad para interpretar la ley.  No sea que estemos cargando fardos pesados en las espaldas de los demás y nosotros ni los tocamos.
La religión debe ser espiritualidad; es decir, vida. Si la utilizamos para dominar a los demás, la estamos prostituyendo. La religión debe hacernos humildes. ¿Por qué buscamos privilegios?¿Por qué vemos esos vestidos en obispos y cardenales, que nunca quiso Jesús? Ayer veíamos la misericordia como una característica del Padre. ¿Por qué nosotros priorizamos el lujo y la ostentación?¿Por qué nos llenamos de títulos y los exigimos en el trato? No debe extrañarnos que la gente humilde se vaya alejando de las iglesias. Sería curioso que tuviese que apartarse de las iglesias, para poder acercarse a Dios.

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