sábado, 4 de marzo de 2017

SE LEVANTÓ Y LO DEJÓ TODO


"Después de esto, Jesús salió y se fijó en uno de los que cobraban impuestos para Roma. Se llamaba Leví y estaba sentado en el lugar donde cobraba los impuestos. Jesús le dijo:
– Sígueme.
Entonces Leví se levantó, y dejándolo todo siguió a Jesús.
Más tarde, Leví hizo en su casa una gran fiesta en honor de Jesús; y muchos de los que cobraban impuestos para Roma, junto con otras personas, estaban sentados con ellos a la mesa.  Pero los fariseos y los maestros de la ley pertenecientes a este partido comenzaron a criticar a los discípulos de Jesús. Les decían:
– ¿Por qué coméis y bebéis con los cobradores de impuestos y los pecadores?
Jesús les contestó:
– Los que gozan de buena salud no necesitan médico, sino los enfermos.  Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores, para que se conviertan a Dios."

Leví era un colaboracionista. Alguien odiado por los judíos, porque cobraba los impuestos para los romanos. Sin embargo Jesús lo llama. Y él se levantó, lo dejó todo y siguió a Jesús. Luego Jesús come con Leví y otros cobradores de impuestos. Los fariseos se escandalizan. Preocupados por la "pureza", sólo ven que está comiendo con pecadores. No se alegran, como deberían, porque estos están escuchando a Jesús.
Leví, hasta ese momento, atraído por el dinero, es atraído ahora por el Amor.
Si nosotros aceptamos ese Amor, como él, hemos de levantarnos, dejarlo todo y seguirlo. Dejarlo todo, es hacer pasar este Amor por delante de todo en nuestra vida. Nosotros también somos pecadores. En esta Cuaresma se nos acerca el "médico" que puede curarnos. Sólo hemos de levantarnos, dejarlo todo y seguirlo.

1 comentario:

  1. Gracias, que yo pueda dejarme atraer por ese amor, gracias.

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