jueves, 17 de octubre de 2019

NO CERRAR LAS PUERTAS DEL REINO


"¡Ay de vosotros!, que construís los sepulcros de los profetas a quienes mataron vuestros antepasados. Con eso dais a entender que estáis de acuerdo con lo que vuestros antepasados hicieron, pues ellos los mataron y vosotros construís sus sepulcros. 
Por eso, Dios dijo en su sabiduría: ‘Les mandaré profetas y apóstoles; a unos los matarán y a otros los perseguirán.’ Dios pedirá cuentas a la gente de hoy de la sangre de todos los profetas que fueron asesinados desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, a quien mataron entre el altar y el santuario. Sí, os digo que Dios pedirá cuentas de la muerte de ellos a la gente de hoy.
¡Ay de vosotros, maestros de la ley!, que os habéis apoderado de la llave de la ciencia, y ni vosotros entráis ni dejáis entrar a los que quieren hacerlo. 
Cuando Jesús les dijo estas cosas, los maestros de la ley y los fariseos se llenaron de ira y comenzaron a molestarle con muchas preguntas, tendiéndole trampas para cazarlo en alguna palabra." 

Jesús sigue poniendo de manifiesto la hipocresía de los judíos de su tiempo. Pero también nosotros atacamos a los que ponen de manifiesto nuestros defectos. No aceptamos los que quieren hacernos ver nuestras inconsecuencias. A lo largo de la historia, muchos cristianos han sido perseguidos por los mismos cristianos, y ahora los canonizamos. Debemos preguntarnos hasta qué punto cerramos las puertas del Reino a los demás.
"En el tiempo de Jesús la Ley de Moisés constituía un sistema que atravesaba todas las dimensiones de la vida. Todo era medido a través de la lupa de la Ley, porque solo por medio de su cumplimiento la persona podía hacerse justa ante Dios. La observancia de ella otorgaba el mérito de la justificación por las obras, como premio, o todo lo contrario, el castigo y la condenación cuando se la transgredía. Los fariseos, maestros de la ley, tienen una gran dificultad y resistencia para comprender la inmensa misericordia de Dios que ama, perdona y llama a los pecadores. Tampoco aceptan que por la fe los pecadores sean restituidos a la justicia y a la salvación. La ley así entendida es incapaz de llevarnos al encuentro con Dios Padre. También hoy, quizá, vivimos inmersos en sistemas y normativas que de tanto repetirlas pierden el sentido para qué el que fueron hechas. ¿Cómo estamos viviendo nuestras responsabilidades, deberes, obligaciones compromisos, exigencias, junto a otros y otras que tienen otros modos de asumirlas y vivirlas?" (Koinonía) 

1 comentario:

  1. "¡Ay de vosotros!, que construís los sepulcros de los profetas a quienes mataron vuestros antepasados. Con eso dais a entender que estáis de acuerdo con lo que vuestros antepasados hicieron, pues ellos los mataron y vosotros construís sus sepulcros.
    Por eso, Dios dijo en su sabiduría: ‘Les mandaré profetas y apóstoles; a unos los matarán y a otros los perseguirán.’ Dios pedirá cuentas a la gente de hoy de la sangre de todos los profetas que fueron asesinados desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, a quien mataron entre el altar y el santuario. Sí, os digo que Dios pedirá cuentas de la muerte de ellos a la gente de hoy.
    ¡Ay de vosotros, maestros de la ley!, que os habéis apoderado de la llave de la ciencia, y ni vosotros entráis ni dejáis entrar a los que quieren hacerlo.
    Cuando Jesús les dijo estas cosas, los maestros de la ley y los fariseos se llenaron de ira y comenzaron a molestarle con muchas preguntas, tendiéndole trampas para cazarlo en alguna palabra."

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