viernes, 3 de julio de 2020

EL ANACORETA Y LO SENCILLO


El discípulo fue al encuentro del Anacoreta y le dijo:
- Todo lo que me dices, cuando lo escucho, me parece muy sencillo, pero cuando intento llevarlo a la práctica es muy difícil.
Sonrió el Solitario y pasándole el brazo por la espalda respondió:
- Sencillo no es sinónimo de fácil. ¿Has visto la pintura japonesa? Son cuatro líneas de una belleza sublime. Es de una gran sencillez...Sin embargo, hay artistas que pasan años realizando el mismo cuadro para conseguir la perfección con cuatro trazos.
Guardó silencio un rato y luego añadió:
- Lo que yo te digo no son recetas. Son esos trazos del artista japonés que debes hacer cada día para conseguir la obra de arte.
Volvió a guardar silencio, y tomándolo por los hombros y mirándole a los ojos le dijo:
- ¿Qué crees que hago yo todos los días? Dibujar en mi vida esas líneas. Un día conseguiré la obra de arte perfecta...Mientras tanto, no me queda más remedio que dibujar cada día.
Y los dos se fueron a trabajar a la huerta... 

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