martes, 18 de septiembre de 2018

EL DIOS DE LOS OLVIDADOS


"Después de esto se dirigió Jesús a un pueblo llamado Naín. Iba acompañado de sus discípulos y de mucha otra gente. Al acercarse al pueblo vio que llevaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda. Mucha gente del pueblo la acompañaba. Al verla, el Señor tuvo compasión de ella y le dijo:
– No llores.
En seguida se acercó y tocó la camilla, y los que la llevaban se detuvieron. Jesús dijo al muerto:
– Muchacho, a ti te digo, ¡levántate!
Entonces el muerto se sentó y comenzó a hablar, y Jesús se lo entregó a la madre. Al ver esto, todos tuvieron miedo y comenzaron a alabar a Dios diciendo:
– Un gran profeta ha aparecido entre nosotros.
También decían:
– Dios ha venido a ayudar a su pueblo.
Y por toda Judea y sus alrededores corrió la noticia de lo que había hecho Jesús."

La mujer, en tiempos de Jesús, no era nada. Pero todavía lo era menos una viuda. La mujer siempre dependía del hombre. La viuda de su hijo. Pero esta acaba de perder lo único que puede hacerla visible en su sociedad: su hijo. Jesús se encuentra con ella y, sin que ella se lo pida, le devuelve a su hijo. Jesús nos muestra la verdadera cara de Dios: el Dios de los marginados, de aquello que la sociedad desprecia y abandona.
"Para Lucas y su comunidad Jesús nos enseñó a destruir el mal, incluida la muerte, a partir de una comunidad socialmente convertida en favor de la vida. Para Lucas, Jesús es un "hermano" de toda la humanidad, amigo de los pobres, de las mujeres, de los pecadores. En este texto le vemos caminando, en misión, en salida, en las calles, ciudades, en el corazón de la vida y de la muerte. Jesús acompañado por “un gran gentío”. Todos en misión. Pero ese movimiento evangelizador se encuentra con otro gentío, y el de la muerte de un joven, con una viuda llorando, es la procesión de la muerte. Imposible pasar de largo y dejar ese cortejo y seguir anunciando el evangelio al margen del sufrimiento y de la muerte. Aquí tiene el movimiento de Jesús la prueba de su legitimidad y de su novedad como buena noticia. Tenemos una gran tarea: construir una iglesia profética, samaritana, una iglesia discípula reincorporando a los jóvenes de nuestro Continente a este movimiento en favor de la vida, contra todas las muertes." (Koinonía) 




1 comentario: