viernes, 28 de febrero de 2020

EL ANACORETA Y EL VASO SUCIO


Pepe era un amigo de muchos años del Anacoreta. Se había alejado de la Iglesia, pero siempre venía a discutir con el Solitario. Pepe no entendía cómo en nombre de Jesús se habían hecho tantas fechorías.
- ¿Cómo voy a creer en alguien en cuyo se nombre se ha perseguido, encarcelado, matado a gente?
El Anacoreta siempre escuchaba pacientemente a su amigo. Aquel día lo llevó junto a la pequeña fuente que permitía vivir en aquel lugar. Ofreció de beber a su amigo. Pepe dijo:
- El vaso está muy sucio, pero qué agua tan cristalina y fresca. ¡Qué buena está!
Miró sonriendo el anacoreta a su amigo y le dijo:
- Pues eso pasa con Jesús. El vaso somos los cristianos, la Iglesia. Somos débiles y pecadores. Estamos sucios. Mira a Jesús , que es el agua pura, fresca y cristalina. Luego, dirigiéndose también al discípulo añadió:
- A ver si todos empleamos esta Cuaresma para limpiarnos y sacarnos brillo. Que estemos a la altura del agua que llevamos...
Y Pepe no volvió a criticar a la Iglesia...y el discípulo limpió el vaso con disimulo...

1 comentario:

  1. Me ha gustado mucho y me ha hecho pensar como contestar a unos comentarios que oí sobre la Iglesia

    ResponderEliminar