viernes, 6 de marzo de 2020

EL ANACORETA Y EL CUENTO DEL EGIPCIO


Llegó un extranjero a la cueva del Anacoreta y dijo:
- He soñado que aquí encontraré la felicidad. Vengo a quedarme contigo.
El Anacoreta se lo miró sonriendo y luego le dijo:
- Te contaré un cuento Egipcio: "En la ciudad de El Cairo un hombre, estando en su jardín, junto a un reloj de sol, bajo una higuera, justo al lado de la fuente, soñó que el tesoro de su vida estaba en Persia, en Isfahán. Inmediatamente se puso en camino emprendiendo un largo viaje y a pesar de todos los peligros llegó a Isfahán. Allí, en un asalto de ladrones fue apaleado hasta quedar medio muerto. Fue a parar a la carcel  y en el interrogatorio contó la historia conforme a la verdad. El juez se rio de él y le dijo: ' Hombre necio y crédulo. Yo ya he soñado tres veces con una casa en El Cairo, detrás de ella hay un jardín y en él un reloj de sol y detrás del reloj una higuera y una fuente y debajo de la fuente un tesoro. A esa mentira nunca le he hecho el menor caso.' El hombre regresó rápidamente a su ciudad natal, El Cairo, y desenterró el tesoro que estaba bajo la fuente en el jardín de su propia casa."
El Anacoreta hizo una pausa y añadió:
- Anda, vuelve a tu casa con tu mujer que te adora , tus tres simpáticos hijos y sigue haciendo feliz a la gente con tu zapatería. Allá encontrarás la felicidad...
Y cuando aquel hombre volvía corriendo a su casa, el Anacoreta dijo a su discípulo:
- A veces, Dios nos hace recorrer un largo camino, para que descubramos el tesoro que ya poseíamos sin saberlo...

(El cuento está tomado del libro "En cada hora hay eternidad" de Willigis Jäger.)

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