martes, 5 de junio de 2018

DINERO O EL REINO


"Enviaron a Jesús a unos de los fariseos y del partido de Herodes, para sorprenderle en alguna palabra y acusarle. Estos fueron y le dijeron:
– Maestro, sabemos que tú siempre dices la verdad, sin dejarte llevar por lo que dice la gente, porque no juzgas a los hombres por su apariencia. Tú enseñas a vivir como Dios ordena. ¿Estamos nosotros obligados a pagar impuestos al césar, o no? ¿Debemos o no debemos pagarlos?
Pero Jesús, que conocía su hipocresía, les dijo:
– ¿Por qué me tendéis trampas? Traedme un denario, que lo vea.
Se lo llevaron y Jesús les dijo:
– ¿De quién es esta imagen y el nombre aquí escrito?
Le contestaron:
– Del césar.
Entonces Jesús les dijo:
– Pues dad al césar lo que es del césar, y a Dios lo que es de Dios.
Esta respuesta los dejó admirados."

A Jesús le ponen una trampa. Si contesta que hay que pagar los impuestos, los nacionalistas le atacarán. i dice que no hay que pagarlos, los romanos le acusarán de rebelde. Pero Jesús se sale haciéndoles mostrar una moneda. Al césar lo que es del césar y a Dios lo que es de Dios. El dinero es para los hombres. ¿Qué hemos de dar a Dios? Nuestra persona. Debemos entregarnos por entero.
"El dinero es un ídolo al que muchos rinden culto y el César que quiere ser adorado como Dios es también un ídolo. El dinero no sirve para el Reino de Dios que se basa en relaciones de hermandad y gratuidad. Quienes sólo piensan en categorías de comprar y vender no pueden entenderlo. El pueblo, los pobres, los hombres y mujeres pequeños y vulnerables son de Dios y no pueden ser convertidos en mercancía. Lo que es de Dios no debe ser entregado a ningún dominador de este mundo. ¿Cuál son nuestros ídolos y qué les estamos ofreciendo? ¿Dónde está nuestro corazón?"(koinonía) 


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