miércoles, 27 de junio de 2018

SER AUTÉNTICOS


"¡Cuidado con los falsos profetas! Vienen a vosotros disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos feroces. Por sus frutos los conoceréis, pues no se recogen uvas de los espinos ni higos de los cardos. Así, todo árbol bueno da buen fruto; pero el árbol malo da fruto malo. El árbol bueno no puede dar mal fruto, ni el árbol malo dar fruto bueno. Todo árbol que no dé buen fruto será cortado y arrojado al fuego. De modo que por sus frutos los conoceréis."

Koinonía nos señala hoy cinco pistas para distinguir los verdaderos de los falsos profetas:

"Lectura evangélica nos invita a estar vigilantes. En esta oportunidad la enseñanza de Jesús adquiere tono de advertencia: ¡Cuídense de los falsos profetas! Releída hoy, esta exhortación del Maestro exige de toda persona y de la comunidad eclesial «caer en la cuenta» de los falsos mensajeros que actúan como mesías políticos comprando conciencias, haciendo negocio con la palabra de Dios y creando mecanismos religiosos que deshumanizan. En este sentido, ¿Cómo distinguir a un auténtico profeta? (1) El profeta es una persona incómoda porque no hace componendas con poder opresor alguno, dado que su origen e identidad provienen de Dios y su Palabra. (2) Los auténticos profetas ponen su energía en el mensaje que humaniza la palabra de Dios. (3) Tienen una experiencia radical de Dios por su lucidez histórica, por su arraigo espiritual y su capacidad contemplativa. (4) El mensaje que trasmite el profeta lo verifica con la propia vida y en la historia prospectivamente. (5) Denuncian la idolatría cultual, la depravación política y el comercio espiritual. ¿Estás dispuesto a vivir proféticamente?"
Pero lo que nos dice Jesús hoy, también se dirige directamente a nosotros. La forma de demostrar que somos verdaderos discípulos, es siendo auténticos, es con nuestras obras. Si rezamos mucho y sermoneamos mucho, pero nuestras obras no son de verdadero amor al prójimo, somos lobos disfrazados de corderos. 



No hay comentarios:

Publicar un comentario