jueves, 14 de junio de 2018

EL AMOR ESTÁ POR ENCIMA DE LA LEY


"Porque os digo que si no superáis a los maestros de la ley y a los fariseos en hacer lo que es justo delante de Dios, no entraréis en el reino de los cielos. 
Habéis oído que a vuestros antepasados se les dijo: ‘No mates, pues el que mata será condenado.’ Pero yo os digo que todo el que se enoje con su hermano será condenado; el que insulte a su hermano será juzgado por la Junta Suprema, y el que injurie gravementej a su hermano se hará merecedor del fuego del infierno. 
Así que, si al llevar tu ofrenda al altar te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí mismo delante del altar y ve primero a ponerte en paz con tu hermano. Entonces podrás volver al altar y presentar tu ofrenda.
Si alguien quiere llevarte a juicio, procura ponerte de acuerdo con él mientras aún estés a tiempo, para que no te entregue al juez; porque si no, el juez te entregará a los guardias y te meterán en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que pagues el último céntimo."

Ayer Jesús nos decía que Él venía a dar cumplimiento a la ley. Hoy vemos, como este cumplimiento se basa en el amor. No se trata de cumplir normas, sino de hacerlo con amor. Y nos pone el ejemplo del "no matarás", que es mucho más que respetar la vida del otro. Es no enojarlo, es amarlo. Por esto nuestras ofrendas, nuestros ritos y ceremonias, no valen nada  si el otro tiene algo contra nosotros.
Las personas de misa diaria, que luego maltratan a sus empleados, han alejado a mucha gente de la Iglesia. Dios se identifica con el otro. No amar al otro, es no amar a Dios. Aquellos que se llaman cristianos y son corruptos o sólo buscan el poder y el dominio sobre los demás, no merecen este nombre. Si las leyes no van unidas al amor, son simplemente cadenas.



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