sábado, 30 de mayo de 2020

EL ANACORETA Y LAS ROCAS DEL DESIERTO



No se sabe por qué discutieron, pero los dos discípulos llevaban varios días evitándose. Un amanecer, al salir del rezo de Maitines, el Anacoreta los tomó a ambos y los llevó frente a las rocas teñidas por el sol naciente.
- Mirad las rocas. ¡Qué bellas son! Todas son distintas. Son duras y fuertes y el sol del amanecer las tiñe de mil y un matices...
Esperó unos instantes a que los discípulos contemplaran el espectáculo. Luego prosiguió:
- Pues bien, son así gracias al viento, la lluvia, el frío, el calor, las inclemencias del tiempo. Antes no eran así. Id a orillas de un río y las enontraréis redondeadas, suaves...de tanto entrechocar entre ellas...
Se miraron los discípulos avergonzados, intuyendo a dónde se encaminaba el Anacoreta.
- Lo mismo pasa con las personas. Son las dificultades, los problemas, quienes nos moldean...Son los choques entre nosotros los que nos hacen suaves y sin aristas...
Guardó silencio, como destraído ante el paisaje...luego, se volvió hacia sus discípulo y mirándoles a los ojos añadió:
- No me interesan las personas que siempre callan, que nunca discuten...que huyen de los problemas. No temáis discutir, chocar, si vais en la misma dirección. Esto os ayudará a madurar y a hacer camino.
Sonrió con candidez y dijo:
- Las piedras solitarias sólo sirven para tropezar...

1 comentario:

  1. Todas son distintas. Son duras y fuertes y el sol del amanecer las tiñe de mil y un matices...
    Esperó unos instantes a que los discípulos contemplaran el espectáculo. Luego prosiguió:
    - Pues bien, son así gracias al viento, la lluvia, el frío, el calor, las inclemencias del tiempo. Antes no eran así. Id a orillas de un río y las enontraréis redondeadas, suaves...de tanto entrechocar entre ellas...
    Se miraron los discípulos avergonzados, intuyendo a dónde se encaminaba el Anacoreta.
    - Lo mismo pasa con las personas. Son las dificultades, los problemas, quienes nos moldean...Son los choques entre nosotros los que nos hacen suaves y sin aristas...
    Guardó silencio, como destraído ante el paisaje...luego, se volvió hacia sus discípulo y mirándoles a los ojos añadió:
    - No me interesan las personas que siempre callan, que nunca discuten...que huyen de los problemas. No temáis discutir, chocar, si vais en la misma dirección. Esto os ayudará a madurar y a hacer camino.
    Sonrió con candidez y dijo:
    - Las piedras solitarias sólo sirven para tropezar...

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