lunes, 18 de abril de 2022

IR A GALILEA

 



En aquel tiempo, las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría, corrieron a anunciarlo a los discípulos. De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: "Alegraos." Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies. Jesús les dijo: "No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán."
Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Ellos, reunidos con los ancianos, llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una fuerte suma, encargándoles: "Decid que sus discípulos fueron de noche y robaron el cuerpo mientras vosotros dormíais. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos lo ganaremos y os sacaremos de apuros." Ellos tomaron el dinero y obraron conforme a las instrucciones. Y esta historia se ha ido difundiendo entre los judíos hasta hoy.


Hay expresiones en el Evangelio, que nos dicen más que su significado literal. Una de ellas es "ir a Galilea". Jesús les dice a las mujeres que digan a los discípulos que vayan a Galilea y allí me verán.
Ir a Galilea es volver a los inicios. Volver a la sencillez. Volver a dedicar sus vidas a los demás. Es encontrar al Jesús que es Amor, que cura, que perdona, que libera...Es ver a Jesús en todo aquél que está junto a nosotros. Vivir nuestra vida con sencillez, entregados a los demás, es ir a Galilea. Es ver al Señor...

"La identidad de la Iglesia es misionera, llamada a ser Buena Noticia para todos los pueblos, naciones y culturas, como expresión de la Salvación que alcanzamos en Jesús Resucitado. El secreto de la misión está en “la Pasión” que estemos dispuestos a atravesar por Jesús y su causa, el Reino: la capacidad de anunciar sin miedo a ejemplo de las mujeres que, viviendo el luto, fueron capaces de enfrentar por amor todos los obstáculos (el sepulcro vacío, la mentira de los guardias, la poca valoración de su palabra por parte de los apóstoles). Muchos proclamamos el Evangelio, pero la mejor predicación está en ser testimonio viviente de Jesús resucitando, en nuestras palabras y en nuestras acciones: esto es exactamente lo que significa ser testigo de Jesús Resucitado. Por eso el apasionado discurso de Pedro y los apóstoles, la valentía de las mujeres en contraste con la cobardía de los guardias y sus jefes, los hace “testigos de la Resurrección”. ¿Cómo contribuyes a que la causa del Reino viva? " (Koinonía)

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