jueves, 21 de abril de 2022

RECONOCERLO EN SUS LLAGAS

 


En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: "Paz a vosotros." Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. Él les dijo: "¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo."
Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: "¿Tenéis ahí algo de comer?" Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: "Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse." Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: "Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto."

Jesús  mostró a los apóstoles, sus llagas para que lo reconocieran. Hoy nos las sigue mostrando: el hambre del tercer y cuarto mundo, los dolores de los enfermos, la humillación de los oprimidos, las víctimas de la guerra...¿Todavía no somos capaces de reconocerle?

"Jesús es el centro de nuestra fe y Pedro nos lo recuerda. La centralidad de la vida cristiana se encuentra en Jesús, y este, vencedor del pecado y la muerte por la acción del Espíritu de Dios. En él se le ha devuelto la salud al paralítico y su incorporación a la comunidad. Así nos introduce en la principal misión de las comunidades: el “testimonio” de liberación y dignificación que consigue el encuentro con el Resucitado. Su presencia viva y actuante en cada creyente se convierte en Buena Noticia de transformación y reconciliación. Ser testimonio nos invita a ser continuadores de su causa: ofrecer la vida, perdonar, curar, compartir. El proceso es muy simple: conocerlo y enamorarnos de él y su propuesta de vida nueva. Ser comunidad celebrando que se puede vivir de otra manera, lejos del poder y la violencia, sin acomodarnos o resignarnos. Generemos hábitos pascuales que nos hagan cuidar de la vida integralmente y no sólo en materia espiritual. ¿Qué gestos te acompañan en el cuidado de la vida? " (Koinonía)

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